Entrevista a Rafa Latorre: “Torra no considera catalanes a dos millones de ciudadanos”

Columnista de El Mundo y colaborador en Onda Cero, el periodista Rafa Latorre (Pontevedra, 1981) acaba de publicar una vibrante crónica sobre el proceso catalán: Habrá que jurar que todo esto ha ocurrido (La esfera de los libros). En sus páginas, Latorre levanta acta del golpe cometido en Cataluña para impedir que la política y sus intereses acaben imponiendo el “armisticio del olvido”.

En el libro afirma que los mecanismos mentales del nacionalista son muy parecidos al del creyente. ¿Qué tienen en común?

La fe en una realidad inmaterial, la promesa de una redención y un blindaje de mitos, leyendas y abstracciones. Estoy hablando, claro, de las dos versiones más fervorosas de ambos. No es casualidad que la religión esté tan presente en aquellos donde el arraigo nacionalista es más profundo. El libro comienza con un dicho bastante gracioso y extraordinariamente preciso del que me habló en una entrevista el historiador Fernando García de Cortázar: “Allí donde hubo carlismo, hay curas y hay separatismo”. Se trata de un hombre de Dios, así que algo sabe de esto.

Por otro lado, ¿se ha fijado que todo nacionalismo tiene un pastor inventando extrañas trascendencias y vínculos entre Dios y el terruño? Es un asunto apasionante, desde luego, que merecería un libro para sí solo. Oriol Junqueras es el político que ha hecho una profesión de fe más desacomplejada en toda la historia reciente; y el PNV, el único partido que todavía se acuerda de Dios en su lema, que por cierto es la perfecta síntesis del reaccionario: Jaungoikoa eta lege zaharra (Dios y fueros).

También se refiere al soberanismo como una “letal trama de ficciones”. ¿Cuál es la peor de ellas?

Aquellas que hoy son mentira pero un día pueden convertirse en verdad. Me refiero a las habituales profecías autocumplidas del nacionalismo. La principal es aquella que dice que no podemos vivir juntos. El nacionalismo empieza a soltar esta idea, que en un principio es una infamia, pero va convenciendo a la gente, no sólo independentista, y un día nos percatamos de que ya es cierto, que hay dos comunidades que no se soportan.

En otro pasaje sostiene que media Cataluña ha ejercido la dominación sobre la otra media. ¿Piensa que sigue siendo así?

Esto habría que matizarlo bastante. La Cataluña nacionalista ha disfrutado de una hegemonía muy apacible. Se ha impuesto cultural y políticamente sin que el diferente compareciese. El 8 de octubre de 2017 se produjo una anomalía. La Cataluña española, que hasta entonces había soportado con gran discreción los desmanes identitarios de la otra parte, salió a las calles para decir: “Oiga, que existimos”. La Generalitat tiene hoy un presidente que no los considera catalanes. A dos millones de ciudadanos para los que también debería gobernar. Los ignora.

En cualquier otra comunidad autónoma, el nombramiento de una consejera como Laura Borràs sería inconcebible. Nadie puede permitirse un insulto semejante a un grupo tan numeroso de conciudadanos.

El procés provocó un rearme moral y emocional de la parte española de Cataluña. Algo ha cambiado, porque ahora el discrepante comparece pero sigue siendo sojuzgado.

¿Y a qué atribuye que el nacionalismo haya dejado de hablar de “independencia” para hablar de “república”?

Porque quieren seducir a esa izquierda incauta que se aliaría con el mismo diablo con tal de que compartieran un mismo enemigo. Porque quizás hablando de república hay quien vea no un movimiento excluyente, que es lo que es, sino democratizador. Y porque el nacionalismo hace tiempo que ha comprendido que el derribo de la Constitución empieza por el jaque al Rey.

La Alta Inspección de Educación elaboró un informe sobre adoctrinamiento escolar que ni el anterior Gobierno ni el actual han querido hacer público. ¿Por qué?

La excusas tras las que se parapetaron tanto Méndez de Vigo como Celaá son una desvergüenza. Si se encargó el informe y el informe se hizo, hay que darlo a conocer, y ocultarlo es un escándalo democrático. Ya juzgaremos si la metodología fue rigurosa y la muestra fue suficiente. No me gusta hacer juicio de intenciones, pero supongo que estimaron que no favorecía al apaciguamiento. Algo pasa cuando la defensa que el nacionalismo hace de la televisión y la educación públicas es tan agresiva.

Los diarios digitales favorables a la secesión reciben cuatro veces más ingresos por publicidad institucional de la Generalitat que los medios no separatistas. ¿Qué papel cree que ha jugado la prensa afín en el procés?

El caso paradigmático es el de La Vanguardia, que con Antich como director alimentó a un monstruo que ya no pudo frenar cuando quiso hacerlo. La prensa subvencionada es el líquido amniótico en el que se gestó el procés.

¿Y qué papel ha desempeñado la prensa extranjera?

Depende. Hubo ejemplos muy notables de rigor, compromiso democrático y apego a la verdad. Ahora que lo pienso, sobre todo en medios franceses. Uno de los libros más interesantes que se han escrito sobre el procés es obra de Sandrine Morel, la corresponsal de Le Monde. A Barcelona, en cambio, llegó por aquellos días otro tipo de reportero, muy dañino, que creyó que al fin iba a asistir a la revolución española que la historia le había negado. El ejemplo perfecto es Jon Lee Anderson, que escribió tal sarta de idioteces al respecto, que invita a revisar con mucho cuidado su venerada hemeroteca.

Según The Economist, España es una de las 20 “democracias plenas” que existen en el mundo, lo que la sitúa por encima de Francia o Estados Unidos. Sin embargo, el nacionalismo suele retratar a nuestro país como una dictadura encubierta. ¿Quién está más cerca de la verdad?

Yo no tengo ninguna duda. Coja la Ley de Transitoriedad, léala, mire como fue aprobada y verá cuál es el concepto de democracia que maneja el nacionalismo catalán. Entre el 6 de septiembre y el 27 de octubre de 2017, Carles Puigdemont trabajó por instaurar en Cataluña un paréntesis autocrático, donde no regía otra ley que su voluntad. En realidad, todo se resume en una frase que pronunció justo el día que aprobó la Ley del Referéndum: “No vivimos en una democracia tal y como la entendemos nosotros”. En esa frase está todo.

Manuel Valls se ha reivindicado como el alcalde del bilingüismo y del equilibrio entre las dos lenguas en Barcelona. ¿Por qué es tan infrecuente escuchar a un político de izquierdas como él defender los derechos de los castellanoparlantes?

Si la izquierda oficial hubiera querido, el nacionalismo estaría acorralado y sería entendido como lo que es: una excrecencia romántica fundada en la exclusión. Pero vete a saber por qué a la izquierda española le aterra enfrentarse al nacionalismo, cuando no hay una batalla más noble para un progresista. Es un misterio. En estas cosas el verdadero especialista es Félix Ovejero. Conviene leer su La deriva reaccionaria de la izquierda.

El Gobierno de Sánchez acaba de anunciar un aumento del 66% de la inversión en Cataluña con respecto al año pasado, lo que ha sido considerado un gesto a los partidos separatistas. ¿Le parece una medida acertada?

Mire, yo no sé si eso responde a algo que no sea el instinto de supervivencia, pero cuesta creerlo. Al Gobierno de Sánchez siempre le acompañará una pregunta terrible: ¿Por qué todos los diputados que impugnan la soberanía nacional lo prefirieron a él antes que a Rajoy? Quizás si algún día gana las elecciones, consiga desembarazarse de la duda. Hoy es inevitable.

Por Óscar Benítez


Puede comprar el último libro de Sergio Fidalgo ‘Usted puede salvar España’ en este enlace de Amazon y en la tienda on line de La Casa del Libro. Y ‘El hijo de la africana’, de Pau Guix, en este enlace de Amazon.


‘50 hazañas de TV3’ es el último libro de Sergio Fidalgo, en el que ofrece 50 ejemplos que demuestran las malas artes de una televisión pública que se ha convertido en una herramienta de propaganda en manos del secesionismo. Insultos al Rey, faltas de respeto a líderes constitucionalistas, manipulaciones informativas... Se puede comprar en este enlace de Amazon. Si lo quieres dedicado manda un correo a edicioneshildy@gmail.com y pregúntanos como pagar.

no recibe subvenciones de la Generalitat de Catalunya.
Si quieres leer nuestras noticias necesitamos tu apoyo.

DONA

Recibe las noticias de elCatalán.es en tu correo

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Información básica sobre Protección de Datos

  • Responsable: SERGIO FIDALGO.
  • Fin del tratamiento: Mantener una relación comercial y el envío de comunicaciones sobre nuestros productos y servicios.
  • Legitimación: El consentimiento del usuario.
  • Comunicación de los datos: No se comunicarán los datos a terceros, salvo por una obligación legal.
  • Derechos: Acceder, rectificar y suprimir los datos, así como otros derechos, como se explica en la información adicional.
  • Contacto: elcatalandigital.es@gmail.com.
  • Información adicional: Puede consultar la información adicional y detallada sobre Protección de Datos en Política de Privacidad.