Manuel Cruz es catedrático de Filosofía Contemporánea en la Universidad de Barcelona y en la última legislatura ha sido diputado independiente en el Grupo Socialista, elegido en las listas del PSC. El 28 de abril aspira a seguir en las Cortes, pero como senador por la provincia de Barcelona.
¿Cómo valoras la experiencia?
En términos inequívocamente positivos. Tener la oportunidad de conocer por dentro un mundo por el que siempre, como ciudadano, me he sentido concernido, es en muchos momentos apasionante. Además, tener la oportunidad de comprobar que este mundo no es exactamente tal y como se nos puede contar, añade interés a la experiencia.
¿Cuál ha sido el momento más agradable?
Han sido dos, en realidad. El primero, cuando la moción de censura presentada por Pedro Sánchez salió adelante. No creo que haga falta que explique los motivos. El segundo fue el día en que en la comisión de educación se acordó por unanimidad el regreso de la filosofía a segundo de bachillerato. Las razones supongo que también son evidentes.
¿Y el más tenso?
Los momentos en los que el grupo parlamentario socialista se vio sometido a tensiones internas con ocasión de la salida de Pedro Sánchez de la secretaria general.
¿Los diputados más moderados del PDECat han quedado laminados de cara a las próximas elecciones. ¿Cómo has visto la división dentro de este grupo en los últimos meses?
La verdad es que ver, lo que se dice ver, no se veía mucho. Si acaso, se constataba en sus decisiones. Es obvio que lo que se expresa en la diferencia entre apoyar la moción de censura y tumbar los presupuestos es un conflicto, más que en el grupo parlamentario (que procuraba que sus disensiones no trascendieran), en el seno de esa formación.
Visto como queda la lista de ERC, ¿crees que echaremos de menos a Joan Tardá?
A Tardà lo echaríamos de menos fuera quien fuera quien le sustituyera. Me parece que es profundamente significativo el rastro que deja de su paso por el Congreso. Todo el mundo, con independencia de su adscripción política, le reconoce su honradez, su franqueza, su lealtad y, por si hace falta algún ingrediente más, su bonhomía.
Por Sergio Fidalgo
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















