Entrevista a Jordi Roca (PP): “El peor enemigo del prusés es que el nacionalismo se cura”

Jordi Roca ha sido diputado en la última legislatura y es el cabeza de lista del Partido Popular por la provincia de Tarragona para las próximas elecciones generales.

¿Qué ha significado para usted haber sido diputado en el Congreso durante la última legislatura?

Un honor y una responsabilidad. Las fuerzas globales que comparten el objetivo histórico de convertir a los individuos en siervos han puesto en el punto de mira mediático las pocas cosas que podemos elegir libremente las personas:

Nuestras decisiones diarias de bienestar atacando a lo que llaman “los mercados”.

Nuestros representantes democráticos atacando a lo que llaman “los políticos”.

Para acabar con la democracia en Occidente han empedrado, generosamente financiados, el camino de servidumbre con innumerables adoquines en forma de simplificaciones, generalizaciones, contagios y falsas unanimidades; incontables losas con los métodos de orquestación, renovación y silenciación; inagotables baldosas fraguadas con medias verdades, falsedades y fake news.

Ante un ataque tan coordinado e implacable contra la libertad y contra la democracia, vale la pena dar un paso adelante y decir, por incómodo que sea, “no con mi silencio, me presento para defender la democracia y la libertad”.

Encabeza la lista del PP por Tarragona. ¿Ve factible continuar en la cámara?

Sí. El 28 de abril nos jugamos sufrir cuatro años de la coalición de los resentimientos: el resentimiento identitario del nacionalismo, el resentimiento de clase del populismo y el resentimiento de colectivos del social-zapaterismo.

Una coalición sanchestein que en los últimos nueve meses en los que ha gobernado España ya hemos empezado a padecer en: destrucción de empleo y actividad económica, turística e industrial; subidas de impuestos y subidas de costes laborales, energéticos; también en el abuso de las instituciones (decretazos, CIS…) e incluso en un aumento en la violencia contra la oposición que se alienta o permite desde instancias gubernamentales, como el “apreteu, apreteu” del escritor hispanófobo.

Ante esta amenaza a la convivencia y a la democracia estoy seguro de que, a pesar de los errores del pasado, muchos votantes ejercerán su responsabilidad mirando al futuro con esperanza porque no se puede unir España si desunimos el voto. Si se separa el voto en Cataluña nos podemos encontrar que escaños ahora constitucionales acaben en fuerzas hispanófobas.

¿Cuál ha sido su mayor logro como diputado en el Congreso?

Haber sido protagonista principal en el Consejo de Europa para explicar a muchos miembros de delegaciones de otros países la verdadera cara del nacionalismo, lo que nos han estado haciendo todo este tiempo. Mucha gente en el exterior sólo había recibido la propaganda prussessista.

Si no hubiéramos hecho ese trabajo la semana siguiente al 1 de octubre de 2018, el Consejo de Europa hubiera aprobado una declaración contra España que ya tenían preparada los nacionalistas. No sólo paramos el golpe internacional, también conseguimos que muchos ya no se crean las mentiras del prusés.

Recordemos que a pesar de los errores en otros ámbitos, ningún país reconoció la República Totalitaria de Puigdemont, lo que hubiera significado un cambio brutal en la historia de España. Por eso asusta que el PSOE dirigido por Pedro Sánchez ponga en peligro esa victoria.

¿Si tuviera que destacar una de las medidas de su programa electoral, cuál sería?

Me gustaría destacar que el próximo gobierno de España presidido por Pablo Casado recuperará la presencia de España en Cataluña y garantizará que desde la Generalitat no se promueva el abuso ni de las instituciones ni de los espacios públicos. El Gobierno de España del Partido Popular tendrá la ambición y la determinación de que España recupere espacios y vínculos en Cataluña. Y, sobre todo, nos comprometemos a que en Cataluña no se va a volver a poner en peligro el imperio de la ley y la convivencia.

¿Cree que los partidos no secesionistas sumarán más diputados en la provincia de Tarragona que las formaciones que abogan por la independencia?

A estas alturas la lucha no es cuantitativa, es cualitativa. Lo verdaderamente importante es que los demócratas hemos salido de la clandestinidad y tenemos el relato para desmontar cuarenta años de nacionalismo lo que decían que era construcción nacional, pero ha sido la destrucción moral de Cataluña. Al final ganaremos porque estamos en el lado bueno de la Historia. Cuando te albergan la razón, la igualdad, la convivencia y la libertad da igual que seas uno contra mil, al final ganas.

¿Cuál será su principal objetivo para la próxima legislatura, si logra ser reelegido como diputado?

Hacer todo lo que haga falta para normalizar Cataluña. Han pasado cosas que no son normales y que no pasan en otros países: la presidencia de la Generalitat la ocupa una persona que ha escrito cosas horribles sobre otros seres humanos, en este caso los españoles; se respira un clima antidemocrático con agresiones e insultos y el abuso de instituciones y espacios públicos; se adoctrina y se señala a niños en colegios, por ser hijos de policías y, peor aún, de “policías españoles”; el papel de TV3, que es digno de estudio e investigación, como parte de una macrocampaña de pedagogía del odio; y un largo, larguísimo etcétera.

No se trata sólo del 155 de la Constitución. Hay que aplicar la ley para garantizar los derechos de los catalanes que hemos sufrido el abuso nacionalista: desde las leyes educativas para implantar la Alta Inspección Educativa y acabar con la inmersión lingüística; una Ley de Símbolos que preserve la integridad de nuestra identidad y los espacios públicos; aplicar y reformar el código penal y la ley de partidos para evitar que se atente contra España con dinero público y un largo etcétera que puede llegar hasta el código de circulación. En definitiva, una normalización integral de Cataluña para que seamos como cualquier otra región europea.

¿Qué opina de Gabriel Rufián y Laura Borràs?

El nacionalismo es un virus que se inocula en las personas y saca lo peor de ellas. Consigue que personas que adoran a sus hijos y a sus mascotas y se preocupan por el planeta sean capaces de hacer cosas malvadas y, llevadas al extremo, se conviertan en monstruos.

La pedagogía del odio identitario del nacionalismo ha conseguido que muchos se avergüencen de sus padres y abuelos, de sus apellidos y raíces; que vean normal hacerse selfies con terroristas; que sean inmunes al acoso a niños en el colegio sin poner el grito en el cielo; que te digan que son pacíficos porque en sus manifestaciones no hay agresiones pero que promuevan y justifiquen las agresiones cuando nos manifestamos los que no somos nacionalistas; o que en un debate te digan que no son supremacistas para luego decirte que los españoles somos incultos y analfabetos.

Lo peor es que han conseguido que muchísimos catalanes, también muchos no nacionalistas, no conozcan realmente Cataluña: sufrimos el régimen más corrupto e incompetente de España (la UE dixit) pero muchos catalanes saben más casos de corrupción en Murcia o Andalucía que en la propia Cataluña; muchos catalanes saben que el aeropuerto de tal provincia ha costado 400 millones pero no que la Línia 9 construida por el nacionalismo ha tenido un sobrecoste de 18.000 millones; se consideran oprimidos pero hemos visto una manifestación con esteladas en Madrid y no pasó nada y aquí en Cataluña esos mismos nos acosan y boicotean; muchos catalanes saben que tenemos menos paro que la media nacional pero no que esa distancia, tras 40 años de gobiernos nacionalistas, se ha reducido tanto que pronto estaremos por encima; les han hecho creer que el nacionalismo es superior pero ignoran que sufrimos el peor gobierno autonómico en listas de espera sanitarias, calidad educativa, deuda, impuestos, infraestructuras, políticas activas de empleo y tantas otras.

Toda esa propaganda salvaje para perpetuarse en el poder hace que muchas personas, como las que usted me dice, hagan cosas como las que he enumerado pero los demócratas, al revés que los totalitarios, no atacamos a las personas, atacamos las malas ideas del régimen nacionalista y denunciamos sus comportamientos totalitarios y xenófobos.

El nacionalismo nos odia por ser españoles, por tener “una tara genética”, por lo que somos. Nosotros no odiamos a los nacionalistas porque todo lo malo se les puede pasar de una manera muy sencilla: abandonando la hispanofobia, dejando de ser nacionalista.

El peor enemigo del prusés es que el nacionalismo se cura.


‘50 hazañas de TV3’ es el último libro de Sergio Fidalgo, en el que ofrece 50 ejemplos que demuestran las malas artes de una televisión pública que se ha convertido en una herramienta de propaganda en manos del secesionismo. Insultos al Rey, faltas de respeto a líderes constitucionalistas, manipulaciones informativas... Se puede comprar en este enlace de Amazon. Si lo quieres dedicado manda un correo a edicioneshildy@gmail.com y pregúntanos como pagar.

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