
Casa Lina (Santa Magdalena, 96. Vinaròs) es uno de esos sitios en el que puedes pedir en la carta con los ojos cerrados, porque todo lo que pidas va a estar bueno. Se va sobre seguro, y eso tranquiliza y evita sorpresas. No es barato, pero tampoco demasiado caro. Con vino y postre, ronda los treinta y cinco euros por comensal.
Los calamares, de los mejores que he comido, sabrosos y con el justo punto de fritura, sin que resulten pesados o aceitosos. Ya tengo claro cuál es mi tapa favorita en esta ciudad del norte de Castellón, y no habrá visita sin su correspondiente ración.
Los buñuelos de bacalao y los chips de alcachofa, muy buenos. Y el pulpo con allioli, típico de Vinaroz – o eso tengo entendido como turista ocasional -, también vale la pena probarlo. Pero, sobre todo, no se pierdan sus arroces. El que probé yo, el meloso con marisco, justificó la visita. De tanto raspar la cazuela casi nos zampamos el revestimiento.

Como guinda, un cremaet muy bien hecho – mira que soy poco cafetero, y qué rico estaba -. El servicio diligente y atento. El local muy coqueto y encantador, aunque reconozco que es lo que menos me interesó del local. Lo bueno es que se come bien, el resto son fuegos de artificio.
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