Jaume Collboni ha decidido ponerse la soga al cuello al dejar que su futuro político lo decidan los Comunes. El alcalde socialista de Barcelona ha caído en la trampa de Ada Colau, que han utilizado el escándalo de Casa Orsola para desgastar al equipo del gobierno municipal. Colau no se ha ido de la vida política, ya ha dejado claro que quiere recuperar la alcaldía en 2027, porque considera que Collboni se la arrebató con malas artes. Está jugando fuerte, y con inteligencia, y los socialistas parecen inmovilizados.
Decimos «escándalo de Casa Orsola» porque lo han organizado los Comunes mediante el ‘Sindicat de Llogateres’, una entidad que aparentemente lucha para facilitar el acceso a la vivienda y evitar los desahucios, pero que es una herramienta de Ada Colau para controlar la agenda política en esta meteria.
Casa Orsola no es un edificio lleno de familias vulnerables sin recursos. Es otra cosa. Pero con el relato del «fondo buitre» que quiere «echar a inquilinos de su barrio» ha conseguido crear un grave problema político a Jaume Collboni. El Ayuntamiento de Barcelona se negó en 2021, con Ada Colau en la alcaldía, a ejercer el derecho a retracto y a comprar el edificio entero por seis millones de euros. Que es el precio que pagó el fondo (Lioness Inversiones), y que ahora verá recompensada su inversión al venderlo por 9,2 millones. Seis millones de la compra más medio millón en reparaciones. El resto, beneficio.
Ha tenido que ser el Ayuntamiento, a medias con una fundación, el que lo ha tenido que comprar dando tres millones de beneficio al fondo, solo para evitar las imágenes de los telediarios que tanto atormentaban a Collboni de quinientas personas manifestándose ante Casa Orsola. La Fundación que ha comprado el edificio a medias con el ayuntamiento (Hábitat 3) es una entidad que recibe una notable cantidad de fondos públicos. Así que al final casi todo lo acabaremos pagando los ciudadanos.
Ada Colau creó el problema de Casa Orsola en el 2021 al no aceptar la adquisición del edificio para aumentar el parque de vivienda pública, y luego, al dejar la alcaldía, usó a los inquilinos del edficio para desgastar a Collboni. De hecho, el Sindicat de Llogateres sigue criticando a Collboni porque dice que ha «cedido» ante los «especuladores» por comprar el edificio.
Y Daniel Sirera, del Partido Popular, ha denunciado este despropósito por ser un ataque a la propiedad privada en una ciudad en la que abundan los propietarios, y porque Collboni ha cedido al chantaje de un inquilino que se negó a aceptar la ley. Lo ha llevado a la Fiscalía y creemos que el caso tendrá recorrido..
El desgaste va a seguir para el alcalde de Barcelona, y no solo por la compra de Casa Orsola, ya que cualquier situación similar que se cree en otro edificio de la ciudad, si el Ayuntamiento no lo compra, acabará con protestas de los afectados por ser víctimas de un doble rasero. ¿Por qué los inquilinos que vivan en edificios cuyo dueño sea un fondo en Sants, Horta, Sant Martí, Nou Barris o en cualquier otros distrito van a ser menos que los que viven en Casa Orsola? ¿Por qué si Collboni ha cedido en un chantaje no va a seguir haciéndolo?
Cada vez que los Comunes, mediante las entidades dedicadas a la agitación que controlan – como el citado Sindicat de Llogateres – quieran crearle un grave problema de imagen a Collboni solo tendrán que mandar a quinientas personas a un desahucio – como hicieron en Casa Orsola – para exigir que el Ayuntamiento compre el edificio. Jaume Collboni se acaba de suicidar políticamente, aunque piense que ha soluciondo un problema.
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