Una alternativa en construcción
La realidad actual es clara: hoy no somos una alternativa real al Barça. Sin embargo, el objetivo es trasladar el «efecto Atleti» a nuestra tierra, el conseguir ser un club potente que pueda disputarle títulos al poderoso imperio del nacionalbarcelonismo.
Para lograrlo, el club debe enfocarse en un crecimiento sostenido, con raíces fuertes y una gestión constante que evite distracciones externas y conflictos internos. El camino hacia el éxito exige realismo sobre el punto de partida y ambición sobre el destino.
El orgullo de la resistencia
A pesar de no levantar ligas ni competir en la Champions, la masa social perica ha demostrado una fidelidad inquebrantable. De los 12.000 socios de antaño se pasó a un bloque sólido que oscila entre los esta temporada roza los 35.000 socios, entre ellos más de 30.000 abonados.
Este crecimiento, impulsado por hitos como las Copas del Rey, la final de Glasgow, el nuevo estadio y el ‘efecto Manolo González’, es la base sobre la que debe edificarse el futuro. Desde la temporada del último ascenso se está viviendo en el RCDE Stadium una ‘primavera perica’, con una grada entregada y repleta.
Un sentimiento que trasciende los títulos
Ser perico es una forma de resistencia que va más allá de las vitrinas. La labor de cada aficionado es fundamental: dar la cara en el colegio, en el trabajo y en la calle. Presumir de unos colores que no dependen del dinero, sino del sentimiento, es el primer paso para que el club vuelva a ser el referente que Cataluña merece.
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