El RCD Espanyol y sus aficionados han sido históricamente marginados en el ambiente político y social dominante de Cataluña. A pesar de los esfuerzos de ciertos sectores del club por alinearse con símbolos institucionales, la afición perica sigue siendo percibida como un elemento ajeno al «catecismo» nacionalista. No importa que haya seguidores pericos que sean militantes o votantes de Junts, ERC o la CUP.
El mainstream nacionalista considera que el Espanyol es una entidad que no forma parte de su visión de Cataluña. Este ideario se basa en premisas como el apoyo al FC Barcelona, la defensa de Cataluña como «nació» y el monolingüismo. La discrepancia en estos puntos resulta en la exclusión, y desear la desaparición del Espanyol forma parte de este pensamiento.
Y por eso reacciona sobreactuando siempre que cree que tiene motivos para desgastar al Espanyol, club al que aborrece. Lo hemos visto en el último derbi, en el que el aparato de propaganda nacionalbarcelonista ha convertido al portero del Barça en una ‘víctima’ y a los aficionados del Espanyol en unos ‘bárbaros’ sedientos de sangre.
Hostilidad hacia el Espanyol
La hostilidad hacia el club blanquiazul se ha manifestado públicamente sin grandes consecuencias. Un ejemplo reciente fue el cántico despectivo de jugadores culés hacia el Espanyol durante la celebración de la última Liga. Este hecho, que atacaba directamente al rival ciudadano, fue visto con simpatía por el mainstream catalán.
Otro episodio recordado fue cuando el exalcalde de Barcelona, Xavier Trias, calificó de «desgracia» tener un yerno del Espanyol, declaraciones que no provocaron su dimisión. Estos casos demuestran que, en el contexto actual, atacar al Espanyol resulta impune. O cuando los Mossos intentaron justificar el atropello múltiple que sufrieron varios aficionados pericos en el derbi en Cornellà de la temporada pasada como un «accidente» cuando se vio claramente en las imágenes que no fue así.
La prioridad es la ‘Patria’
No importa quién presida el club ni la ideología que defienda. El trato del establishment al Espanyol ha sido siempre el mismo, incluso con dirigentes bien conectados o abiertamente separatistas. Para los líderes políticos que afirman ser pericos, la «patria catalana» siempre se sitúa por encima del respeto a una afición minoritaria. Salvador Illa, en el derbi, volvió a mostrar una ‘exquisita equidistancia’.
La esfera oficial catalana considera al FC Barcelona como el único «equipo nacional». El Espanyol es, para el nacionalismo gobernante, una disidencia que debe ser eliminada del mapa social y mediático. De ahí el trato despectivo que ha recibido por parte del gran medio fetiche del soberanismo, TV3, cuyo trato al equipo perico ha oscilado entre el desprecio y la indiferencia.
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