Durante décadas, los hipermercados fueron el símbolo del consumo en España. Espacios amplios, ubicados en las afueras de las ciudades, que ofrecían de todo: alimentación, ropa, electrodomésticos y más. Sin embargo, en los últimos años, este modelo parece estar en retroceso. La transformación de los hábitos de compra y la presión de competidores más ágiles han puesto en jaque a gigantes como Carrefour y Alcampo.
El consumidor actual busca comodidad, rapidez y cercanía. Frente a los largos desplazamientos y las compras masivas del pasado, hoy predominan las visitas frecuentes a supermercados más pequeños, accesibles y especializados. Este cambio ha sido especialmente aprovechado por cadenas como Mercadona y Lidl, que han sabido adaptarse con agilidad a las nuevas demandas del mercado.
Desde 2023 y hasta agosto de 2025 los hipermercados han perdido un 1,6 % de cuota de mercado (actualmente están en el 10,3 %), y ha afectado a las cifras de las dos grandes empresas que dominan los hipermercados en España: Carrefour ha perdido en lo que va de 2025 un 1 %, y tiene un 9 % y Alcampo ha perdido 0,3 % y se queda en un 2,8 %. En cambio, en el 2025 Mercadona ha subido 0,7 % y se sitúa en el 27,3 % y Lidl ha subido en un 0,5 % y pasa a controlar un 6,9 % del mercado español. Los datos son de Wolrdpannel by Numerator (la antigua Kantar).
Carrefour, uno de los principales actores del sector, atraviesa una etapa compleja en España. La compañía francesa ha experimentado una pérdida de cuota de mercado y una caída en la afluencia de clientes a sus hipermercados. A pesar de los esfuerzos por modernizar sus tiendas y potenciar el canal online, la marca no logra recuperar el impulso perdido frente a competidores más focalizados. Para compensar, está apostando por supermercados de proximidad con horarios muy amplios.
Alcampo, perteneciente al grupo francés Auchan, también enfrenta dificultades similares. Sus grandes superficies han ido perdiendo atractivo, especialmente entre los consumidores más jóvenes. Aunque la empresa ha intentado renovar su imagen y diversificar su oferta, el formato del hipermercado parece alejarse cada vez más de las preferencias actuales. También está apostando por supermercados de proximidad para intentar recuperar cuota.
En contraposición, Mercadona ha consolidado su liderazgo en el sector gracias a una estrategia basada en la eficiencia, la innovación en productos de marca propia y una experiencia de compra sencilla. Su modelo de supermercado de barrio, con precios competitivos y una cuidada política de logística, ha conectado con las necesidades del cliente español medio.
Por su parte, Lidl ha conseguido posicionarse como una alternativa moderna y asequible, combinando productos de calidad con promociones atractivas. Su crecimiento en los últimos años ha sido notable, reforzado por una imagen renovada, tiendas más agradables y una apuesta por los productos frescos y locales. La cadena alemana ha logrado ampliar su base de clientes sin renunciar a su propuesta de valor original.
El modelo de hipermercado, pensado para un consumidor que planificaba compras semanales o mensuales, choca con una sociedad cada vez más urbana y con menor tiempo disponible. El auge del comercio electrónico también ha reducido la necesidad de desplazarse a grandes superficies para encontrar variedad de productos. Además, la inflación ha llevado a priorizar el ahorro inmediato, algo que favorece a los supermercados de proximidad.
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