El partido contra Las Palmas será el enésimo «todos juntos podemos» que ha vivido el Espanyol en las últimas dos décadas. Esto de no hacer los deberes durante el curso, y tener que jugártela a cara o cruz al final, empieza a ser un símbolo de nuestro club, como el perico, el escudo o el himno. Así que volveremos a llenar el campo, habrá un ambiente increíble, los aficionados en la grada lo darán todo… y tendremos que rezar para conseguir el enésimo milagro.
Vale que Las Palmas no se juega nada. Y que las gradas apretarán hasta el final para que los de Manolo hagan – de una maldita vez – su trabajo y nos garanticen la permanencia tras la siesta continúa que han sido las últimas jornadas ligueras. Pero no deja de ser un fracaso que el Espanyol sea ya un equipo ascensor, que baje, suba y se mantenga por los pelos, baje, vuelva a subir y se juegue la permanencia en la última jornada. Este es el resumen de nuestras últimas cinco temporadas.
En el carnet del Espanyol deberían poner un aviso como en las cajetillas de tabaco: «La gestión de Chen como presidente causa taquicardias y puede producir depresiones». Espero que el Departamento de Salud de la Generalitat se ponga las pilas y exija que se implemente esta medida para la próxima temporada. Porque el desastre absoluto que Rastar Group ha traído a nuestro club ya no tiene solución.
Nos salvaremos. Estamos muy acostumbrados a estar al borde del abismo, y la experiencia es un grado. Pero es un fracaso como club llegar así a la última jornada. Fracaso que hemos de recordar es mérito exclusivo de Daniel Sánchez Llibre, que generó un agujero económico espantoso y luego eligió a Chen para venderle sus acciones. Porque el ‘mérito’ de que Rastar sea el propietario del Espanyol es, exclusivamente, de Daniel Sánchez Llibre. Lo digo para que los que le dan palmaditas en la espalda.
Es una vergüenza que permitamos que Sánchez Llibre lave su imagen patrocinando la camiseta del primer equipo y forme parte de la comisión de actos del 125º aniversario. Es la máxima muestra que nuestra afición tiene mucho orgullo, y poca memoria. Y va justita de dignidad.
El «Chen go home» está bien, pero debería estar acompañado de «Dani go home». Mientras no seamos autocríticos con nuestro pasado, y hagamos un análisis riguroso del porqué hemos llegado hasta aquí, no tendremos futuro.
Ahora toca ganar a Las Palmas. Lo conseguiremos. Pitaremos un poco para desfogarnos contra Chen. Y Chen, y Sánchez Llibre desde la trastienda, seguirán convirtiendo al Espanyol en un club sin futuro. Nos quejaremos en los grupos de whatsapp con nuestros amigos pericos y mientras tomamos cañas. Pero no haremos nada. Y así pasará temporada tras otra…
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