El Espanyol ha sido, por desgracia, campo de discordia entre sus aficionados a lo largo de su historia. O estamos a favor o en contra de la actual propiedad, destacando que nos salvaron de la ruina económica o protestando por los dos descensos. O Daniel Sánchez Llibre nos parece el mesías que nos llevó a la tierra prometida y a ganar dos Copas del Rey o un mal gestor que hundió económicamente al club.
O Raúl Tamudo es lo más de lo más, el mejor jugador que jamás hemos visto con la blanquiazul, o un mediocre que tendríamos que haber traspasado diez años antes. O Pochettino nos apasiona por su defensa de la blanquiazul y su labor como entrenador, o le ponemos a parir. O le agradecemos a Javier Clemente todo lo que nos dio, o maldecimos a los presidentes que lo ficharon.
Ya hemos demostrado que podemos sobrevivir, y tenemos un acervo histórico y sentimental lo suficientemente rico como para estar continuamente a la defensiva. Ya es hora de pelearnos menos entre nosotros, de contar hasta diez cuando un perico dice algo que no nos gusta, de ponernos de acuerdo y de unir esfuerzos para crecer en vez de gastar energías en contiendas inútiles. Sólo los espanyolistas estamos interesados en que el club crezca. Y en este objetivo nos hemos de centrar.
NOTA DE LA REDACCIÓN: elCatalán.es necesita su apoyo, en este contexto de grave crisis económica, para seguir con nuestra labor de defensa del constitucionalismo catalán y de la unidad de nuestro país frente al separatismo. Si pueden, sea 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.



















