El RCD Espanyol necesita resetear tras la exigencia emocional y física que supuso el reciente derbi contra el FC Barcelona. Aunque la rivalidad ciudadana siempre marca el calendario, el cuerpo técnico liderado por Manolo González tiene claro que el verdadero objetivo de la temporada se juega en las próximas dos jornadas. El equipo debe recuperar la sobriedad defensiva y el acierto de cara a puerta para mantenerse firme en la pelea por los puestos europeos.
El primer reto será este domingo en el Ciutat de València frente a un Levante UD que lucha por salir del pozo. El conjunto granota llega a la cita tras una contundente victoria por 0-3 ante el Sevilla, demostrando que se ha reactivado en el momento más crítico. Los pericos se encontrarán a un rival con la moral renovada que no pondrá facilidades en su estadio.
Sin apenas tiempo para el descanso, el RCDE Stadium abrirá sus puertas el próximo viernes para recibir al Girona FC. Al igual que el Levante, el cuadro gerundense ocupa actualmente plazas de la zona baja, pero su competitividad histórica en los duelos regionales los convierte en un visitante peligroso. Ganar en casa es innegociable para un Espanyol que quiere hacer de su feudo un fortín inexpugnable.
Estos seis puntos son fundamentales para las aspiraciones europeas del proyecto de Manolo González. El técnico gallego ha insistido en que, una vez superada la barrera de la permanencia virtual, el equipo no debe ponerse límites. La regularidad ante rivales que se juegan el descenso será la que determine si el club regresa a las competiciones continentales el próximo curso.
La mejor noticia para el entorno blanquiazul es el regreso definitivo de Javi Puado tras su larga lesión. El capitán ya disfrutó de sus primeros minutos en el derbi y su presencia en el once titular se antoja vital para los próximos compromisos. Puado aporta una verticalidad y un olfato goleador que el equipo ha echado de menos durante los meses de invierno.
Con Puado en el verde, el sistema ofensivo del Espanyol gana una variante capaz de desequilibrar partidos cerrados. Su liderazgo dentro y fuera del campo servirá para guiar a los jugadores más jóvenes en estos encuentros de máxima presión. El capitán está llamado a ser la pieza que termine de engrasar el ataque junto a Kike García.
El vestuario sabe que no puede permitirse distracciones ni caer en la melancolía tras los últimos resultados contra los grandes de la liga. La mentalidad debe ser pragmática: competir cada balón como si fuera el último y aprovechar la calidad individual en el área rival. La identidad del equipo bajo el mando de González se basa en la intensidad, algo que será clave ante Levante y Girona.
La afición perica jugará también un papel determinante, especialmente en el duelo ante el conjunto de Míchel en Cornellà. El apoyo desde la grada debe servir de impulso para que el equipo no baje el ritmo en ningún tramo del encuentro. El sueño de Europa está al alcance de la mano, pero para alcanzarlo es obligatorio pasar página y golpear con fuerza en estas dos finales inmediatas.
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