El RCD Espanyol afronta este domingo en Son Moix una final anticipada. Tras un inicio de temporada brillante, el equipo de Manolo González atraviesa su peor crisis de resultados. El conjunto perico suma apenas cuatro puntos de los últimos treinta posibles, una sangría que ha comprometido seriamente sus aspiraciones europeas.
La dinámica es preocupante: diez jornadas consecutivas sin conocer la victoria. El empate de la pasada semana ante el colista (Oviedo) volvió a evidenciar los problemas de un equipo que genera juego pero no logra cerrar los partidos. Esta visita a Mallorca se presenta como el penúltimo tren para no descolgarse definitivamente de las posiciones de privilegio de la tabla.
A pesar de los números, el vestuario se aferra a dos nombres propios para revertir la situación: Ramón Terrats, ya que el centrocampista atraviesa un excelente estado de forma. Su capacidad para organizar el juego y recuperar balones será clave para dominar el centro del campo en un estadio exigente. Y Kike García: El delantero sigue siendo el principal argumento ofensivo. Su acierto goleador es la mayor garantía de un Espanyol que necesita, más que nunca, recuperar la efectividad en el área rival.
El encuentro, que se disputará este domingo a las 14:00 horas, marcará el rumbo de un equipo que no puede permitirse más tropiezos si quiere seguir soñando con Europa.
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