Mientras la Generalitat intenta relativizar la importancia del papel del Ejército en su valiente labor de intentar apagar el fuego que azota el sur de Cataluña, mientras los soldados arriesgan sus vidas, los CDRs están en sus casas preparando la próxima manifestación secesionista del 11 de setiembre.
El Ejército ha demostrado sobradamente su voluntad de servicio con toda la sociedad española, y el gobierno catalán haría bien en respetar su labor y agradecer su entrega. Como la Generalitat está regida por una banda de fanáticos, se dedican a chulear y a faltar a los que no controlan.
Es el sino del secesionismo, destruir todo aquello que pueda interponerse entre ellos y sus ideales golpistas, de intentar acabar con el sistema democrático en España. Por suerte, la careta se les cae cada día más a menudo, y ya solo engañan a sus adeptos.
El resto del mundo democrático y civilizado, salvo a los que untan con el dinero público de todos, como algunos opinadores a sueldo, les ignora o directamente les desprecia. Por su fanatismo y por su intolerancia.
Comentario editorial de elCatalán.es
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