Fernando Grande-Marlaska ha decidido destinar casi 100.000 euros de dinero público a la compra de abanicos, gorras y bolígrafos de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, y así lo ha desvelado Okdiario. Esta licitación, tramitada a través de la Dirección General de Tráfico que lidera Pere Navarro, aparece en un momento de máxima sensibilidad para la Benemérita. Resulta insultante que el Gobierno priorice el gasto en regalos promocionales mientras la realidad de los agentes es de una precariedad absoluta.
La noticia de este gasto superfluo llega apenas veinticuatro horas después de un grave accidente en Asturias. En el cuartel de Mieres, el techo se desplomó sobre un agente de la Guardia Civil, provocándole heridas en la cabeza y el pecho. Mientras el techo cedía por el abandono, el ministro se dedicaba a inaugurar obras en Cádiz para vender una supuesta buena gestión.
Las asociaciones de guardias civiles, como la AUGC o Jucil, llevan años denunciando el estado ruinoso de muchas instalaciones. Sin embargo, la respuesta del socialismo es gastar 91.941 euros en tazas, llaveros y alfombrillas para el ratón. La desconexión entre las necesidades reales de los trabajadores y las compras del ministerio es total y alarmante.
El catálogo de objetos adquiridos por Interior parece más propio de una tienda de recuerdos que de un departamento de seguridad. El contrato incluye desde ‘pendrives’ y cajas de colores hasta artículos de bisutería y monedas institucionales. Es un uso frívolo de los impuestos de los ciudadanos que no mejora en nada la operatividad policial.
Los lotes más costosos se han destinado a pulseras y metopas, sumando casi 30.000 euros entre ambos conceptos. El pretexto para este gasto es mantener el prestigio de la institución en eventos con autoridades. Es difícil hablar de prestigio cuando los agentes patrullan en vehículos que superan los 500.000 kilómetros.
No se puede exigir sacrificio a la Guardia Civil mientras se malgasta el presupuesto en abanicos. La imagen del ministro haciéndose fotos en instalaciones nuevas contrasta con la crudeza del agente herido en Mieres. La propaganda no puede ocultar el deterioro de las infraestructuras básicas que dependen de su cartera.
Los españoles merecen que su dinero se use para proteger vidas, no para comprar paraguas y bidones. Marlaska debe dar explicaciones urgentes por este desprecio a la integridad de los guardias civiles. No es de recibo que el mismo día que un agente termina en el hospital, el BOE anuncie gastos en regalos. La austeridad y el respeto a la Benemérita brillan por su ausencia en este Ministerio del Interior.
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