
El estado de alarma y por lo tanto el confinamiento de personas no está funcionando en Barcelona, al menos en este primer día laboral.
El Metro de Barcelona presentaba a primera hora de esta mañana llenos en vagones de las líneas más habituales, como la L-5 o la L-1, con reducción del servicio.
Según el decreto, el nivel de ocupación de trenes, metro o autobuses no puede superar un tercio de la capacidad máxima.
Esto se hace para que se pueda mantener una distancia superior a un metro entre los viajeros, lo que ha sido imposible en el suburbano a primera hora. En la capital catalana este nivel de ocupación no se ha respetado.
Las personas que vulneren el estado de alarma y salgan a la calle para cualquier otra actividad no contemplada en las directrices que marca el Gobierno de España, se enfrentan a una pena de un año de prisión.
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