El caso de Rubén Viñuales, actual alcalde de Tarragona, es un ejemplo de manual sobre la conveniencia personal en política. Quien fuera antaño el azote del separatismo bajo las siglas de Ciudadanos, hoy luce el carné socialista con una amnesia selectiva preocupante. La transformación de Viñuales es total: ahora pacta presupuestos y política lingüística con Junts, los mismos que dieron el golpe del 1-O.
Es asombroso observar cómo alguien que defendía la Constitución con fervor, ahora «pasa» olímpicamente de ella para no molestar a sus nuevos socios. El sueldo de alcalde parece haber pesado más que las convicciones que le dieron sus primeros votos en la ciudad. Los votantes que confiaron en él como un constitucionalista cabal han visto cómo su apoyo servía para alimentar la maquinaria del secesionismo.
Actualmente, el alcalde tarraconense prefiere la compañía de la «coalición progresista» de Sánchez y sus socios radicales antes que defender la igualdad. Está «encamado» políticamente con una formación como Junts, que juega a ser oposición u oficialismo según las prebendas que consiga cada día. Esla degradación absoluta de la coherencia en favor del sillón municipal.
Viñuales ha pasado de combatir el secesionismo a ser su facilitador necesario en una de las capitales más importantes de Cataluña. El seguidismo que el alcalde hace de las tesis de Pedro Sánchez demuestra que el socialismo actual carece de líneas rojas. Se pacta con Bildu, ERC o Junts sin pestañear, ignorando el daño que estas alianzas hacen a la cohesión de España. Tarragona merece un regidor que no cambie de principios como quien cambia de corbata.
Al integrar a figuras como Viñuales, el PSC busca blanquear su deriva nacionalista y engañar a los votantes moderados. Pero los hechos son tozudos: los presupuestos de la ciudad dependen ahora de quienes quieren romperla. triste constatar que la resistencia cívica se ha quedado sola frente a la desidia institucional del Ayuntamiento.
La política de conveniencia de Viñuales es el motor que mantiene viva la llama de la decadencia en nuestra tierra.Solo recuperando la dignidad y la palabra dada se podrá reconstruir el espacio constitucional que el sanchismo ha dinamitado. Mientras tanto, personajes como el alcalde de Tarragona seguirán contando sus prebendas mientras el resto de españoles pagamos la factura de su ambición.
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