Tras la declaración de la DUI, de la vergonzosa huida de Puigdemont escondido en maletero de un coche, yendo hacia Bruselas, tras los gravísimos disturbios que hubo por toda Barcelona, que se acabaron llamando la batalla de Urquinaona, me planteé irme de Cataluña, pero como siempre he pensado que si un día me voy de Cataluña, me iré con la cabeza bien alta después de haber hecho todo lo que podía para defender la democracia, para que todos los catalanes puedan ejercer las libertades y los derechos que les confieren la Constitución española, decidí quedarme aquí y seguir ejerciendo la política.
Más adelante, en noviembre de 2021, otra vez por diferentes causas y motivos siempre relacionados con el peligro que representa la independencia para el conjunto de España y de Cataluña, para la economía y para la sociedad catalana me lo volví a plantear y entonces hice una pequeña comparativa en PowerPoint que titulé “Dónde nos vamos”.
Busqué información en prensa económica y en prensa política para tener una visión global de qué sucedía, de cuál era la situación en cada una de las 17 autonomías de nuestro país, de España. Mi mujer, mucho menos impetuosa que yo, introdujo en ese análisis, la variable de nuestra situación familiar, social y personal, con lo que aquí sigo.
Pero hoy la situación es mucho más acuciante que nunca y tomar una decisión también, pero el problema no es ya en qué Comunidad podría establecer mi residencia el resto de mi vida, hoy el problema ya no está sólo en Cataluña, hoy la situación a la que Pedro Sanchez está conduciendo al conjunto de España hace que la respuesta a la pregunta de “a donde nos vamos” no la resuelve un cambio de autonomía.
Cuando se ha roto la separación de poderes, es decir, cuando se ha roto el equilibrio de la democracia, cuando se está atacando al libre mercado, cuando al oponente político se le ataca y desprestigia, no con argumentos, sino con insultos y falsas acusaciones, cuando se aumentan los impuestos de manera asfixiante, cuando hay comerciantes que les sale más a cuenta abrir menos horas que contratar otro trabajador, cuando ves que algún bar no contrata personal adicional en verano, sino que cierra algún día entre semana porque según sus propias palabras, “el beneficio que sacaría facturando más, se lo llevaría todo Hacienda y para eso prefiero descansar y poder disfrutar con mi familia”.
Cuándo se está llegando este nivel de desincentivación de inversiones y desincentivación para buscar un puesto de trabajo, y cuando esto está ocurriendo en toda España para mí queda claro que ha empezado la decadencia económica, social y moral de toda España, por ello, lo que decía antes, la pregunta de adonde vamos ya no la puedo restringir a qué comunidad autónoma nos vamos sino que es una pregunta que ya me planteo en un sentido mucho más amplio. ¿Dónde me voy en que no esté en peligro la democracia, en que haya seguridad jurídica y en que haya paz social? Si ustedes conocen algún sitio díganmelo, se lo agradeceré.
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