Desmantellem amb Vigilància Duanera de l’Agència Tributària una xarxa de fabricació de perfums falsificats i tràfic internacional a gran escala amb seu a Catalunya.
🚨Intervenim 1,2 milions de perfums i 150.000 litres de matèria primera amb un valor de més de 90 milions d’euros. pic.twitter.com/T8fRX4su7M
— Mossos (@mossos) February 17, 2026
Cataluña se ha convertido, bajo la mirada pasiva de ciertas administraciones, en el escenario de operaciones delictivas de dimensiones internacionales. Los Mossos d’Esquadra y el Servicio de Vigilancia Aduanera han asestado un golpe histórico al desmantelar en la comarca de la Selva (Gerona) la mayor macrofábrica de perfumes falsificados del continente. Esta operación pone de manifiesto la falta de control efectivo sobre el tejido industrial periférico, donde el crimen organizado parece encontrar un ecosistema cómodo para expandirse.
El centro de operaciones se ubicaba en Fogars de la Selva, bajo la apariencia de un simple mayorista de perfumería. Sin embargo, tras las paredes de dos naves comunicadas, se escondía una infraestructura capaz de producir cuatro millones de frascos anuales. La logística se completaba en Arbúcies, donde una antigua carpintería servía de almacén principal para exportar mercancía ilegal a Francia y otros países de la Unión Europea.
La intervención se ha saldado con siete detenidos, todos de origen extranjero, y once investigados por delitos de contrabando y pertenencia a organización criminal. Resulta preocupante que una estructura de tal magnitud pudiera operar a pleno rendimiento sin levantar sospechas en las instituciones locales. El balance material es abrumador: más de 1,2 millones de perfumes incautados y materia prima para fabricar otros cientos de miles.
Si estos productos fueran originales, su valor en el mercado superaría los 94 millones de euros. Esta cifra evidencia no solo un fraude masivo a la propiedad industrial, sino también un ataque directo a la economía legal y a las marcas de lujo que generan empleo de calidad. El entramado contaba con siete líneas de producción completas, desde el embotellado hasta el etiquetado final con logotipos de más de 50 firmas de prestigio.
La sofisticación de la planta industrial era absoluta, disponiendo incluso de una zona de exposición con modelos comerciales falsificados de alta gama. Este nivel de profesionalización delictiva no surge de la noche a la mañana. Es el resultado de una red que aprovecha las debilidades del sistema para mover grandes volúmenes de mercancía sin ser detectada por los canales ordinarios de inspección.
La investigación continúa abierta para localizar a los cabecillas de la organización, que por ahora permanecen en la sombra. Los detenidos hasta el momento representan solo el eslabón más bajo de una cadena de mando mucho más compleja. Este caso demuestra que las redes de contrabando ven en Cataluña un punto logístico estratégico, no solo por su ubicación geográfica, sino por una vigilancia que se ha demostrado insuficiente.
El material intervenido ha tenido que ser retirado en tres grandes camiones para su traslado al depósito judicial. Es una imagen que resume el volumen de un negocio ilícito que florece en los márgenes de la ley. La seguridad jurídica y la protección de la propiedad industrial deberían ser prioridades absolutas para cualquier administración que aspire a atraer inversión seria y honesta.
Este episodio debe servir como advertencia para los responsables políticos que minimizan los problemas de seguridad y control en el ámbito industrial. La Cataluña productiva no puede ser el refugio de quienes se lucran mediante el fraude y la falsificación a gran escala. Esperemos que la justicia actúe con la contundencia que este caso requiere para desarticular por completo la cúpula de esta red.
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