La asociación ‘Hablamos Español’ denuncia que los monitores de comedor de un colegio de Palma de la empresa Lúdic Educació, han de firmar un decálogo (con seis puntos) que les prohíbe usar el español con los alumnos y con sus familias. En estas instrucciones, de obligado cumplimiento, se señala que los monitores han de usar siempre el catalán, por ser el adecuado comportamiento lingüístico institucional, dando a entender que siguen instrucciones de las autoridades educativas y se refieren al catalán como la lengua propia de nuestra tierra, un término que el Tribunal Constitucional ha dejado claro que, en todo caso, solo ha de interpretarse bajo criterios histórico-culturales. Ello no conlleva que la discriminación lingüística esté amparada por la ley.
En el decálogo a cumplir por los monitores de comedor se especifica, según denuncia ‘Hablamos Español’, que solo se usará el español con el alumnado o con sus familias cuando estos no comprenden su mensaje en catalán de ninguna de las maneras: «En el supuesto de que los usuarios se dirijan a nosotros en lengua castellana, nosotros continuaremos hablando en catalán e intentaremos que ellos también lo hagan. Lo mismo hemos de hacer con padres, madres y tutores. Cambiaremos la lengua catalana por la lengua castellana en aquellos casos en el que el otro interlocutor no comprende de ninguna de las maneras nuestro mensaje».
El tratamiento que se le da al español en el decálogo que, según recoge el proyecto lingüístico del centro que dio lugar a una queja recibida en Hablamos Español, es la lengua mayoritaria de alumnos y familias, muchas de ellas procedentes de Hispanoamérica, es «el de una lengua apestada y contagiosa. Se llega al extremo de indicarles a los monitores que, si no hay más remedio que usar el español esto se haga apartándose del grupo, es decir, no en presencia de otras personas. En situaciones grupales, con alguna persona que no entiende completamente el catalán, mantendremos nuestra lengua como lengua de comunicación y después cuando haya acabado nuestra intervención traduciremos al castellano a la persona que no entendía».
Por todo ello, Gloria Lago, presidente de Hablamos Español, se ha puesto en contacto con la consejería de Educación del Gobierno balear si son conocedores de esta situación que se da en el centro Escola Institut Pintor Joan Miró, y si es una práctica habitual. Ha solicitado formalmente como representante de la asociación, que se intervenga «para poner fin a estas prácticas absolutamente deleznables».
«Este decálogo, excluyente, discriminatorio y denigrante para con las personas que tienen el español como lengua materna o de uso habitual, debe ser cambiado por unas instrucciones acordes a un territorio donde se respetan las leyes, a los niños y se vela por su bienestar», denuncian desde esta asociación, que en su web ofrece el texto íntegro de este decálogo.
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