De Quim Torra a Gonzalo Boye. El suicidio del entorno convergente que regala la hegemonía a ERC

Gonzalo Boye, abajo a la izquierda

Convergència Democràtica era una maquinaria perfecta de poder. Uno de los periodistas favoritos de Pablo Iglesias, Enric Juliana, gusta de usar el término Partido Alfa, que en el caso de Cataluña le venía que ni pintado a la formación que durante décadas lideró Jordi Pujol.

Era un partido que jugaba a no parecer conservador, pero que era tan de derechas que una de sus influencers más notorias era un personaje como Marta Ferrusola, cuya visión nacionalcatólica de la vida y sus comentarios xenófobos encajaban mal con el discurso oficial pujolista de construir una Cataluña a modo y semejanza de la socialdemocracia sueca.

Tan de derechas era, que Anson nombró a Jordi Pujol “Español del año” del diario ABC allá por mediados de los ochenta, cuando el líder convergente era la gran esperanza para formar parte de un frente conservador que desalojara de La Moncloa al entonces imbatible Felipe González.

Era una maquinaria perfecta de poder, un gran negocio que llenó los bolsillos de unos cuantos prohombres. Era el ejemplo perfecto de clientelismo político, todo ello bien cubierto bajo la senyera, lo que motivaba que quién se atrevía a cuestionar los desmanes pujolistas eran tachados de “traidores”.

Pero algo se torció. Tras el paréntesis del tripartito, cuando Artur Mas al fin recogió la herencia del trono y accedió a la presidencia de la Generalitat, llegó la crisis. Y entre los recortes entusiastas del “Gobierno de los mejores”, con personajes como Boi Ruiz cerrando ambulatorios y plantas de hospitales con excusas de falta de presupuesto (pasó del lobby de la sanidad privada a ser consejero de Salud), y los problemas judiciales de la corrupción convergente, entre ellos los de la familia Pujol, urgía una solución.

Y Mas y su entorno abrazaron la estelada para distraer al personal, para que mirando el dedo no vieran la luna. Y, de paso, si caía la República Catalana la impunidad judicial quedaba garantizada. Pero cuando se inicia un camino enloquecido, se acaban imponiendo los más extravagantes.

La CUP vetó a Mas y llegó Carles Puigdemont. Y cuando pensábamos que Convergència no podía enloquecer más, llegó Quim Torra. Y cuando estábamos convencidos que no podían superar esta decisión, van y nombran a Gonzalo Boye como cabeza de lista de Junts per Catalunya al Parlamento Europeo.

En pocos años Convergència Democràtica ha pasado para la Eurocámara de un perfil como el de Carles Gasòliba o el de Ignasi Guardans al de Boye, un abogado de extrema izquierda que fue condenado a catorce años de prisión por la Audiencia Nacional por colaborar con ETA en el secuestro del empresario Emiliano Revilla.

La deriva del entorno convergente ha conseguido que una formación radical como Esquerra Republicana se haya convertido en el nuevo Partido Alfa de la política catalana. La formación de Junqueras aparece como “moderada” frente a la extravagancia de los neoconvergentes.

Recordemos que ERC sigue organizando cada año los desfiles de antorchas que tienen un tufillo no precisamente democrático. Y que su líder, Oriol Junqueras, defendía no hace mucho que los catalanes tenían más proximidad genética con los franceses que con los españoles. Y ya se sabe que este tipo de teorías que ligan la biología con la política las carga el diablo.

Pero tras el fichaje de Boye llegará lo inevitable. Los convergentes han perdido definitivamente el rumbo, y la victoria de ERC en las últimas elecciones generales se consolidará en las europeas y las municipales.

Solo queda saber quién sustituirá a Quim Torra como cabeza de lista de Junts per Puigdemont en las próximas autonómicas, que llegarán más pronto que tarde. Apostamos por Bea Talegón si no entra en la Eurocámara (también va en la lista de Boye) o por Ramón Cotarelo, que se aburre mucho y es posible que le gustara repartir Creus de Sant Jordi entre los que queman contenedores para reivindicar la República Catalana siempre con una sonrisa en la boca.

Por Sergio Fidalgo, director de elCatalán.es


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