David Jiménez Torres, autor del ensayo ‘2017, la crisis que cambió España’ (Ed. Deusto), afirma en esta entrevista con Sergio Fidalgo que el discurso que Felipe VI pronunció el 3 de octubre de 2017, en respuesta a la crisis secesionista, «demostró la utilidad de la figura del monarca constitucional. El Rey constitucional, en el momento que unas instituciones se sitúan al margen de la Constitución, solo puede decir que se ha de restaurar la legalidad en Cataluña».
Esta obra tiene como uno de los principales elementos el análisis de lo que Jiménez Torres denomina «la premisa», que es «la creencia que el Estado de las autonomías va a ser suficiente para integrar a los nacionalismos subestatales, sobre todo al catalán y al vasco, en una España democrática. Y que este proceso se iba a dar de manera automática, con el mero paso del tiempo, dado que la historia se estaba moviendo de tal manera que los nacionalismos se iban a extinguir por sí solos en estructuras mayores, como la Unión Europea o el Estado de las Autonomías».
Y añade que «un elemento secundario» de dicha premisa era el convencimiento de que «incluso si ese proceso tenía momentos tensos, en el que los nacionalistas catalanes o vascos decían una palabra más alta que otra, nunca intentarían romper la baraja, nunca intentarían declarar la independencia por las bravas».
La «premisa», para Jiménez Torres, no es una «ley», dado que «no está escrita en ninguna parte, de hecho ni está en las propuestas electorales de los partidos, pero es un elemento importante de la cultura política española de las décadas de los 80, los 90 y la del 2000 que explica muchas cosas, también como llegamos al 2017″.
De hecho, Jiménez Torres relata que «les sorprendería en septiembre de 2017 la cantidad de gente que decía en Madrid, gente bien informada, que en Cataluña no iba a pasar nada, y argumentaban que ‘la burguesía catalana siempre ha sido pactista». Y se preguntaban, «¿cómo van a montar un referéndum?'».
A lo largo de la entrevista desgrana las tesis que defiende en este libro, y propone que «aunque la democracia española no sea militante en lo político», esto no impide que pueda ser «militante en lo cultural». «Si no nos parece bien que arraiguen los movimientos contra la democracia española, al menos hemos de llevarles la contraria, aunque solo sea para ver qué ocurre si les disputamos los marcos», añade.
Sobre la aplicación del artículo 155 de la Constitución para combatir la rebeldía de la Generalitat argumenta que «es un gran ejemplo del cortoplacismo que ha caracterizado la respuesta de la España democrática a los distintos desafíos separatistas. Lo que demuestra que no había una estrategia a largo plazo. Se puso en marcha el 155 para cortar la brecha de unas instituciones autonómicas que se habían instalado explícitamente al margen de la legalidad, pero solo hasta la convocatoria de unas elecciones para que se formara un nuevo gobierno».
(NOTA DE LA REDACCIÓN: elCatalán.es necesita su apoyo, en este contexto de grave crisis económica, para seguir con nuestra labor de defensa del constitucionalismo catalán y de la unidad de nuestro país frente al separatismo. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí).
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.

















