«Barcelona ha sido siempre mucho más que una ciudad. Ha sido un símbolo. Un faro de libertad, de talento, de creatividad. Una gran capital europea. Abierta. Innovadora. Alegre. Y puede volver a serlo. Tiene todo lo necesario: su gente, su historia, su carácter, su clima, su ubicación privilegiada. Sólo le falta una cosa: liderazgo. Un liderazgo valiente. Un liderazgo que crea en Barcelona y, sobre todo, en los barceloneses. Que no se esconda. Que no titubee. Que no tenga miedo de tomar decisiones. Que no gobierne mirando encuestas, sino mirando a los ojos de la gente» ha dicho Daniel Sirera en su conferencia ‘La millor Barcelona’ a la que han asistido más de trescientas personas en el Recinto Modernista Sant Pau, en la capital catalana. Durante su intervención apoyó con firmeza la ampliación del aeropuerto y el puerto «porque ha de mirar el mundo con ambición», Esa ambición también se traduce para Sirera en organizar grandes acontecimientos como el Mobile World Congreso o la Fórmula 1, entre otros.
El líder municipal del PP en Barcelona ha asegurado que desea «liderar una mayoría amplia. Transversal. Serena. Valiente. Una mayoría que no se define por las siglas, sino por la voluntad de transformar lo que no funciona. Que no viene a dividir, sino a unir. Que no habla de bloques, sino de soluciones. Que no se queda en la crítica fácil, sino que actúa». Y ha añadido que «yo estoy preparado. Preparado para liderar ese cambio con humildad, con valentía y con la determinación de quien ama esta ciudad con toda el alma. Si me dais esa oportunidad, os lo prometo: no os voy a fallar. Perquè Barcelona no pot esperar més. Perquè Barcelona mereix més. I perquè, entre tots, farem la millor Barcelona».

Uno de los temas en los que ha incidido en lo que ha sido su propuesta para afrontar los dos años que quedan hasta las municipales de 2027, y en el que ha adelantado lo que será su plataforma programática para ese año, ha sido la seguridad: «No me callo mientras se normaliza la inseguridad. No acepto que los delincuentes vivan mejor que los comerciantes. No estoy dispuesto a mirar hacia otro lado mientras los okupas se apoderan de 29 edificios municipales, mientras se cede ante la presión del radicalismo, mientras se rompe todo aquello que hizo de esta ciudad la mejor ciudad del mundo».
Propuso «más policía patrullando en la calle, y no en las puertas de los edificios públicos, 3.000 nuevos Mossos en el Raval, en Sant Martí y en Nou Barris, y no en el puerto y el aeropuerto, que para eso ya está la Policía Nacional y la Guardia Civil. Más recursos judiciales, acabar con la multirreincidencia, y tomarse en serio, muy en serio, el tráfico de drogas que en el último año ha aumentado un 120%, mientras los clubs y tiendas de cannabis siguen banalizando el consumo de drogas en nuestras calles. Hemos propuesto y vamos a seguir defendiendo planes de choque contra la delincuencia en los barrios más conflictivos de la ciudad, y en aquellos que, sin serlo, empiezan a tener graves problemas de inseguridad».
En materia de movilidad defendió «una Barcelona conectada, porque se puede mejorar el transporte público sin declarar la guerra al transporte privado. Es una cuestión de gestión y planificación con óptica metropolitana. Presionemos para acelerar la construcción de la línea 9 del metro». También propuso, entre otras medidas, frenar «la conexión del tranvía por la Diagonal y apostemos por alternativas más eficaces y baratas como el bus exprés. Tenemos que reconectar el Born y la Barceloneta con l’Eixample con un carril de subida en Via Laietana. Rediseñaremos los carriles bici para que no tengamos que cruzarlos para echar la basura o para subir o bajar del autobús. Y por supuesto, eliminaremos el carril bici de Vía Augusta. Ampliaremos la Ronda Litoral y cubriremos la Ronda de Dalt y la Ronda del Mig».
En materia económica apostó por «una Barcelona próspera» y propuso «acabar con el infierno fiscal. Una mejor gestión y control de los recursos públicos nos permitirá reducir los impuestos y las tasas a familias y comercios. Rebajemos el IBI un 30%, el impuesto de vehículos en un 10% y el impuesto de actividades económicas en otro 30%. Rebajaremos la tasa de terrazas, que en Barcelona es hasta cinco veces más alta que en Madrid». Defendió a los «paradistas de los mercados municipales para que los mercados vuelvan a ser el centro de la vida del barrio», aseguró que no cerraría los apartamentos turísticos legales, «pero sí los ilegales» y apoyó firmemente el turismo, un sector que «representa el 15% del PIB de la ciudad. Genera empleo, dinamiza el comercio, da vida a los barrios. ¿De verdad alguien cree que atacar a uno de nuestros principales motores económicos es una buena idea?».
También apostó por medidas sociales, y propuso desarrollar para las personas mayores de la ciudad «un plan integral de atención, con servicios domiciliarios reforzados, centros cívicos activos y redes de voluntariado que aseguren el acompañamiento emocional». Y propuso, para paliar el déficit de plazas escolares impulsar «medidas inmediatas como el concierto de plazas con escuelas privadas con plazas libres y un plan estructural para ampliar la oferta pública y eliminar los barracones escolares». Defendió que hay que plantar más árboles, recuperar algunos interiores de manzanas como parques urbanos y una mejor gestión de los residuos.
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