Estimados miembros de la Asociación por la Tolerancia. Recordaros, a principios de este nuevo e incierto año, que os tengo presentes. Sois todo un ejemplo de entusiasmo en la libertad y coraje en la defensa de los valores democráticos. Razones que os distinguen con esa esencial dignidad que brilla, especialmente, en el corazón de aquellos que se enfrentan a cualquier régimen autoritario, y ese lo es.
Entender su perversa naturaleza es tan sencillo como querer contemplarlo en sus expresiones de gobierno; sin embargo, y contra toda razón, campan a sus anchas y gozan de un alto prestigio democrático. Podía parecer producto de la casualidad o de su buen hacer en la ocultación de sus maldades, pero no es eso; ambas son groseras en el fondo y en la forma, es la constante acción de lavado democrático que ejerce el gobierno central.
En estos momentos estamos en manos de un líder que ha hecho de la legalidad un fin y de la oportunidad bandera, tanto que ha conducido al socialismo al populismo, y convertido el gobierno en un mero instrumento de supervivencia personal, sin importarle el daño que se cause a las instituciones y menos aún la quiebra democrática que ocasione.
En el otro polo de conflicto, asistimos perplejos a lo que sucede con Bildu, que ha pasado de ser el brazo político de una organización terrorista a aparecer, merced a este gobierno, como una fuerza democrática de referencia. A este respecto, indicar que, pese a lo escandaloso del hecho en sí, no deja de ser sino un paso más en la culminación de una inmensa y trágica infamia, la que ha sido y es la lucha contra el terror de ETA. Otra pesadilla protagonizada por los sucesivos gobiernos democráticos y por exclusivas razones de sostenibilidad en el poder, a la que se suma la falta de conciencia social, porque víctimas de ETA no son solo las que fueron asesinadas, heridas, secuestradas y perseguidas, sino toda la sociedad, porque a toda la sociedad buscaban subyugar. En este inconcebible desistimiento también tienen algo de culpa algunas asociaciones de víctimas que no han sabido alertar y alzar la voz, sin atención a los gobiernos, sus subvenciones y manejos.
No se puede entender que sus abogados no supiesen que tras esas imposibles condenas de miles y miles de años, que a bombo y platillo imponían los tribunales, se escondía una realidad legal que las reducía a poco más de una decena de años. Como tampoco han debido admitir, en silencio, que el gobierno le conceda al gobierno vasco la vigilancia penitenciaria; carece de legitimidad para esa labor. Es más, es el cómplice dogmático y político de ETA. No digo intelectual ni ideológico, por no ofender el pensamiento, porque nada hay, lejos de la mera estrategia política, de intelectual en la idea que los mueve.
Queda aún, pero todo se andará, no el que los victimicen, eso ya lo han hecho, sino que los conviertan en héroes. Decía un compañero de esos tristes tiempos en el País Vasco: «Desenterrarán a nuestros muertos y los juzgarán en las plazas por crímenes contra el pueblo vasco». Lapidaria frase a la que añado esa, pronunciada por un judío en relación con el Holocausto, y que aparece en el libro La hija del txakurra: «Jamás nos perdonarán lo que nos han hecho». Ambas pueden parecer excesivas, pero no lo son, y será así porque el nacionalismo se sabe corresponsable de esos crímenes y necesita elevar a los que los cometieron a los altares revolucionarios, con el fin de otorgarles la legitimidad y justificación que no soportan. Y contará para ello con la aquiescencia del gobierno central de turno y la quiescencia de la sociedad.
Podríamos rompernos, explicando esta barbarie, lo sé, y también sé que todo invita al desaliento, pero hemos de seguir vuestro ejemplo y batallar hasta el final, para que no se cumpla jamás esa ensoñación autoritaria capaz de robarnos la dignidad, la libertad y la convivencia.
JOSÉ ALFONSO ROMERO P. SEGUÍN (Poeta, novelista y articulista, autor del libro de relatos La hija del txakurra y Nada es eterno en La Habana, el relato Bajo secreto y los poemarios Misa de náufraga y Lauviah, De ángeles y moscas. Colabora además con el Ideal Gallego, Diario de Arousa y Diario de Ferrol).
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