A punto de finalizar el 2019, es hora de hacer balance de todo lo que ha pasado este año. Un año muy movido en cuanto a la lucha contra el supremacismo. En estos momentos puedo contarlo desde el interior de Catalunya peuple d’Espagne (CPDE), ya que me he convertido en miembro activo contra el aparato supremacista catalán.
Ya va quedando lejos aquel aniversario del 1-O donde me puse en contacto con el presidente de CPDE. En ese momento comenzó mi actividad, dos horas después de hablar por teléfono con su presidente, y ya estaba metido en la lucha. Comprendí que era imprescindible implicarse de manera más activa. Ese día puede que cambiara mi vida y aún no lo sabía.
Me encontré impactado con lo que allí vi, mucha gente en contra de una sentencia democrática, de un país donde todavía quedan instituciones limpias del poder político. El lugar, el centro de Ginebra. Los personajes conocidos Ana Gabriel y Marta Rovira, puede que un centenar de personas con banderas independentistas. Cobertura, por la televisión pública catalana y la televisión suiza. Palabras nuevas, como ‘resistencia’ empezaron a sonar en mi cabeza.
Poco después de finalizar la concentración anteriormente mencionada tuve la oportunidad de conocer a Francois Meylan. Una charla especial, donde tuve el placer de conocer a una persona comprometida y a la vez agobiado por la poca implicación de los propios españoles, ya sean de la comunidad catalana o de cualquier otra. Después de aquella noche estaba seguro que quería poner mi granito de arena.
Viendo la situación en Cataluña, donde la mayoría de su población es constitucionalista, me llama la atención el abandono de las instituciones centrales. No podremos esperar algo del gobierno catalán, puesto que su posición es claramente secesionista, es cuestión de exigir más al Gobierno central al que hay que pedirle responsabilidades, ya que hace un tiempo abandonó a su suerte al sesenta por ciento de catalanes.
En honor a la verdad he de decir que los supremacistas están muy bien organizados, tienen a su disposición el aparato del Gobierno de la propia comunidad autónoma, la prensa regional y nacional e internacional. Todo esto con la desidia del presidente en funciones del Gobierno español, que no le veo en disposición de terminar con esta farsa.
Una mentira que nace hace ya más de 40 años, donde se firma una constitución claramente preparada para darle alas a los nacionalismo. Donde por parte de Cataluña y como cabeza visible, se encontraba Jordi Pujol, auténtico manipulador de la Historia de España y de la propia catalana.
No le fue difícil manipular al pueblo catalán y adoctrinarlos hacia un radical y pensamiento único. A Jordi Pujol le han seguido otros presidentes, con la misma idea que el primero. Todos y cada uno de ellos han dejado de lado a la población que no piensa como ellos, incluso llegando a discriminarla y acallarla. Una situación que se ha ido encrespando con el paso del tiempo, que tuvo su punto álgido el 1-0 de 2017, donde se produjo el vergonzoso y surrealista referéndum anticonstitucional.
Que ha acabado con unos cuantos políticos independentistas en la cárcel y otros exiliándose. Exiliados que hoy utilizan un país como Suiza, donde vivo ahora, como plataforma y por lo tanto altavoz de sus demandas independentistas dirigidas a la comunidad internacional.
Hemos llegado a escuchar barbaridades, como ejemplo lo que llegó a decir el actual presidente de la generalidad de Cataluña Quim Torra. Sus palabras textuales fueron: Un cráneo de Ávila no será nunca como uno de la plana de Vic. Muchas más frases, hechos y acontecimientos han llevado a una situación insostenible en las calles de toda Cataluña.
Donde las propias familias se están dividiendo, amigos ya no lo son tanto e incluso se convierten en enemigos. Porque el supremacismo catalán no comprende de diversidad, ni mucho menos de libertad de expresión. Todo esto visto desde mi punto de vista, alimentado por charlas con amigos catalanes y personas que están viviendo un verdadero infierno. Donde la Constitución ya no rige en suelo catalán. Con una policía en manos del independentismo, controlada y manipulada para que salgan bien todos los planes secesionistas. Donde la otra policía está controlada por un presidente, de momento en funciones, que necesita del supremacismo catalán para ser presidente de pleno derecho. Todo esto no invita al optimismo.
Lo único bueno de aquella fatídica fecha, 1-O , es la creación de la asociación a la que pertenezco, Catalunya peuple d’Espagne. Mi posición en todo esto, un tío normal de Salamanca como soy yo, es que hay que hacer algo para intentar dejar un país mejor para las generaciones venideras. Creo sinceramente que Cataluña es la piedra angular de lo que puede ser el final de nuestro país, España, tal y como la hemos conocido. Me siento agobiado por un globalismo que puede terminar con nuestra rica cultura. Creo desde mi humilde opinión, que después de Cataluña irá el País Vasco y luego una tras otra más comunidades autónomas.
La preguntas que nos deberíamos hacer son muchas, como por ejemplo:
– Qué hace el pueblo catalán constitucionalista, por qué no alzan la voz y salen a la calle.
– Qué hace el resto de España, es que piensan que no es cosa suya.
– Qué hacen los políticos españoles.
Podemos continuar con muchas más preguntas, lo fundamental del caso es que desde que llegó a España la democracia hay ciertas oligarquías catalanas que se empeñan en destruir la unión de nuestro país. Se basan en mentiras historias y ciertos chascarrillos repetidos infinitamente, ejemplo de ello es el «España nos roba» o el «España nos oprime». ¿Alguien ha indagado en los sucesos de 1714? ¿Cómo es posible una manipulación de la verdad tan ofensiva para un país como el nuestro?
Podemos poner más ejemplos, donde la lengua castellana jamás tuvo problemas en esta región para convivir con la catalana, si fuéramos más lejos podríamos decir que siempre se utilizó más la castellana que la catalana, por razones obvias y de pura lógica. Era la lengua que todos entendían. Puede que una mentira repetida muchas veces y a lo largo del tiempo pueda camuflarse en verdad, pero solo es un disfraz de la verdadera razón por la que hemos llegado a este punto. Puede que haya muchas teorías, yo me inclino por la que siempre ha movido a los poderes fácticos catalanes, que no es otra que el dinero.
Me gustaría hacer un llamamiento al pueblo catalán para que piense y que no piensen más en estos. Es que piensan acaso, que si consiguen la ansiada independencia, ¿su vida sería mejor? Pienso que no, con la clase de fascismo de los partidos independentistas, creo que sería un verdadero infierno.
No hasta donde nuestras fuerzas nos llevaran, espero que hasta logar una victoria sobre el supremacismo catalán, de unos partidos independentistas que recuerdan la manera de adoctrinar nazi.
Pero tenemos que seguir en pie, luchando. Porque el día que vean que bajamos los brazos, que ya no hay nadie que les haga frente, será el final de una Cataluña libre, constitucional y española.
Aprovecho la ocasión para felicitarles las fiestas y desearles un 2020 lleno de sueños realizados y momentos felices.
Kike Almaraz
Catalunya peuple d’Espagne, grupo suizo
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.


















