La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha querido tener dos gestos hacia el electorado secesionista que la aleja totalmente de los vecinos de Barcelona que votan en clave constitucionalista.
Tras visitar a la expresidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, en la prisión de Mas d’Enric, en El Catllar, (Tarragona), ha asegurado que son una «provocación» y una «anomalía» las detenciones del alcalde de Verges, Ignasi Sabater y el de Celrà, Dani Cornellà, ambos de la CUP, por desórdenes públicos en el aniversario del 1 de octubre.
La Policía Nacional ha detenido a estos dos alcaldes de la CUP, junto a otras nueve personas de colectivos de la izquierda secesionista radical en Girona, en relación con la invasión de las vías del AVE en la estación de Gerona en el primer aniversario de la consulta ilegal del 1 de octubre.
La alcaldesa considera que estas detenciones son una «provocación» en el «contexto de excepcionalidad que estamos viviendo en Cataluña» y ha lamentado que «no ayudan a reconducir la situación desde lo judicial hacia el diálogo».
Colau ha valorado también en redes sociales que «en democracia no es normal ni se ha de normalizar que se detengan alcaldes sin tan solo citación judicial».

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