Ninguna comunidad es inmune al clientelismo. La sociedad ya no aceptamos este tipo de actos, vengan de donde vengan. Actualmente, España se encuentra en una situación económica, social y política muy difícil. La crisis económica es un eslabón, pero hay otros igual de importantes que hacen referencia a una crisis de valores y la existencia de un relativismo moral que permite justificar casi cualquier conducta.
Los ciudadanos contemplamos cada día comportamientos escandalosos de personas que, hasta que han llegado a ostentar importantes cargos públicos y de poder, criticaban y repudiaban. Por suerte, no todos somos iguales y, por esto, vale la pena resaltar las contradicciones de quienes no se aplican lo que tanto denunciaban.
En la ciudad de Lleida, somos 138.000 habitantes aproximadamente. El Ayuntamiento lo constituimos 27 concejales, de los cuales 15 forman el Gobierno municipal en virtud de un pacto entre Erc, Junts y los Comunes. De entre los 15, además del alcalde, se reparten 7 tenencias de alcalde. ¡Ahí dejo el juego de sillas! Los 15 tienen de una u otra manera dedicación exclusiva. Es una decisión que no discuto. Puedo hasta comprender que el día a día de una capital lo requiere. En cualquier caso y cuando acabe el mandato, los ilerdenses decidiremos con nuestro voto, personal e intransferible, si han gestionado con acierto su cometido. Por ahora, andan lejos de conseguirlo.
Lo que verdaderamente preocupa es que este Gobierno que, según ellos, se definen cómo de izquierdas, republicanos, con valores pacifistas y que venían a levantar alfombras y a abrir ventanas, que pretenden ser un ejemplo de transparencia y honorabilidad en cuanto a la gestión de lo público, hayan designado con tan sólo un año un total de 18 cargos de confianza. Más cargos que concejales de gobierno. Tienen derecho porque lo prevé el cartapacio municipal. Ahora bien, que lo prevea no significa que estén obligados a ocupar todos y cada uno de esos puestos.
Lo más escandaloso es que no se cortan un pelo porque el último de los nombramientos lo han realizado en plena ebullición de la crisis del coronavirus. El coste total de los 18 dedazos nos cuesta a los leridanos 67.200€ al mes. El cambio de la ‘butxaca’ arruina a los leridanos y a las arcas municipales. Su agencia de colocación la pagamos todos con subidas indiscriminadas de impuestos. La situación es insoportable porque anteponen sus intereses partidistas a los de la ciudad, cuando debería ser al revés.
Las élites construyen redes clientelares. Por el contrario, me dirijo a los ciudadanos que no participan de ellas, que están al margen y representan a la mayoría, en especial, a esos colectivos afectados por la crisis económica por el Covid-19: comerciantes, profesionales, emprendedores, pequeños y grandes empresarios, personas en situación de desempleo, personas afectas por un ERTE, familias con personas dependientes a su cargo, pensionistas y jubilados. A todos vosotros, en Lleida lidero una alternativa de modelo de ciudad, gestión y eficacia al servicio de las personas. ¡Juntos sumamos!
Xavier Palau Altarriba
Portavoz del Grupo Municipal Popular en el Ayuntamiento de Lleida
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