Canet de Mar es una de esas localidades en la que la Cataluña tolerante comienza a perder su nombre a favor de una serie de siglas que prometen, de manera cada vez más radical, la «república», la «libertad» y la «democracia» mientras sojuzgan a todos aquellos que no comulgan con la secesión.
La alcaldesa era de Esquerra, y parece ser que lo seguirá siendo. Gobernaba hasta ahora con unos «independientes» (Canetencs Independents) que tienen «varias ideologías». Vamos, de esos que permiten que en la fachada del ayuntamiento haya una pancarta de la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI) con el lema «Republiquem!» y no lo consideran «política». Y la pancarta está porque Canet forma parte de este organismo.
Mola llamarse «independiente» y de «todas las ideologías» cuando se permite la manipulación política de una institución, el ayuntamiento, que debería ser de todos, y que al final se utiliza contra los catalanes no secesionistas. La AMI es lo que es, y apoyarla significa lo que significa.
Que no es otra cosa que considerar a los catalanes no secesionistas como ciudadanos de segunda, que es lo que se ha visto cada vez que los alcaldes de este organismo blanden sus varas.

Por supuesto, en ese Canet «transversal» gobernado por Esquerra e «independientes» no faltan los adornos amarillos en los árboles, para que los vecinos que sean constitucionalistas se sientan a gusto en la vía pública.

Bienvenido a la Canet Republicana, dónde estar en contra de la secesión te da derecho a joderte, porque «las calles serán siempre de ellos». Y el ayuntamiento. Y todo lo que sea público.
Por cierto, la única regidora del PSC en el consistorio también formaba parte del equipo de gobierno que permite estas cositas tan de buen rollo y tan «tolerantes» con todos los vecinos. A algunos regidores socialistas del interior le va bien eso de confundirse con el paisaje. Y han tenido premio, han pasado de uno a tres concejales.
En el consistorio, de 17 concejales, no falta ninguna de las familias que forman parte de la «Revolución de las sonrisas»: Esquerra, Junts per Catalunya, los de Primàries de la ANC y la CUP.
Luego están los independientes «transversales» que permiten que Canet esté dentro de la AMI y los «constitucionalistas» del PSC local que también les va que su pueblo forme parte de la AMI.
Luego hay un regidor independiente, que reconocemos desconocer cuál es su adscripción ideológica, y uno de los «comunes».


Durante la jornada electoral, y la de reflexión, algunos señores y señores de avanzada edad, ‘canentecs’ de toda la vida se interesaban por el sentido del voto de sus ciudadanos, sobre todo de los castellanohablantes que se encontraban por la calles, y recomendando «votar a los de aquí». El «los de aquí» ustedes ya me entienden…
En un restaurante «transversal» pegadito al Ayuntamiento no había lazos, pero no faltaban unas postales de la ANC con el lacito amarillo informando a los turistas en varios idiomas de la existencia de presos políticos en España, que el Rey es heredero de Franco y que la «buena comida» o el «sol» no te pueden engañar, porque «no está visitando una democracia real».
Una forma amable de fastidiar la digestión al incauto comensal no secesionista que no quiere crear mal rollo al grupo diciendo el «yo ahí no como». O al que se da cuenta una vez ha pagado la factura. Al menos podrían ser más coherentes y poner un lazo amarillo gigante en la puerta del restaurante y así nadie se llamaría a engaño. Más «respeto a todas las ideologías» al estilo de Canet.
Si es usted un ciudadano que piensa que España no es una dictadura, que aspira a que el espacio público sea de todos y no solo de los secesionistas, y que las instituciones públicas representen a todos, y no solo a unos cuantos, en Canet de Mar pasará un mal trago.
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