El sectarismo separatista catalán ha vuelto a fijar un objetivo en la diana: el piragüista Saúl Craviotto. Más de una veintena de entidades satélites del independentismo han lanzado una campaña de acoso para impedir que el deportista sea el pregonero de la Fiesta Mayor de Lérida, su ciudad natal y en la que tiene un centro de piragüismo con su nombre.
La intolerancia de estos colectivos pretende silenciar a una de las figuras más brillantes del deporte español – es el que cuenta con más medallas olímpicas – por el simple hecho de no comulgar con su ideario rupturista. Las organizaciones agrupadas en la denominada Taula per la Democràcia, entre ellas las sediciosas Òmnium y la ANC y los radicales CDRs, han emitido un comunicado cargado de hostilidad. En el texto, cuestionan la idoneidad del deportista alegando que su perfil no representa los valores de la ciudad. Es el guion habitual de quienes confunden deliberadamente sus intereses políticos particulares con el sentir general de toda la ciudadanía leridana.
El principal «delito» de Craviotto para estos sectores es su compromiso innegociable con el Estado de derecho. Al independentismo radical le irrita profundamente que el piragüista se posicionara a favor de la Constitución y la legalidad durante el desafío separatista de 2017. Para estos grupos, defender la unidad de España y el cumplimiento de las leyes es motivo suficiente para la exclusión y el veto público.
La crítica se vuelve especialmente agresiva al señalar la profesión del pregonero. Saül Craviotto es miembro de la Policía Nacional, un cuerpo que el nacionalismo ha tratado de demonizar desde los sucesos del 1 de octubre. Es intolerable que entidades que presumen de democráticas utilicen el uniforme de un ciudadano para vetar su participación en la vida civil y festiva de su propia tierra.
Esta campaña de desprestigio es un ataque directo a la libertad de expresión y a la convivencia. El nacionalismo más rancio no perdona que una figura de éxito internacional se sienta orgullosa de ser catalana y española. Con este boicot, demuestran una vez más que su concepto de «cohesión social» pasa necesariamente por la sumisión ideológica al proyecto rupturista.
Mientras tanto, el gobierno municipal del PSC observa la polémica con su habitual ambigüedad calculada. Aunque el alcalde Fèlix Larrosa ha mantenido la designación, los socialistas vuelven a demostrar su incapacidad para frenar los pies al radicalismo. El PSOE y sus delegaciones regionales han permitido que el espacio público sea secuestrado por quienes imponen carnets de «buen catalán» según la conveniencia política.
Craviotto representa todo lo que el independentismo detesta: esfuerzo, disciplina, éxito y lealtad institucional. Su palmarés olímpico es un orgullo para cualquier sociedad que valore el talento por encima de las banderas. Intentar empañar su trayectoria con reproches políticos de hace casi una década es una muestra de una bajeza moral alarmante.
La excusa de la «falta de consenso» utilizada por las entidades críticas es una falacia. Lo que realmente buscan no es el acuerdo, sino el derecho a veto sobre cualquier persona que no comparta su fobia al Estado. Es la estrategia de la exclusión aplicada a las fiestas populares, convirtiendo un acto de hermandad en un nuevo escenario de confrontación y señalamiento.
Es imperativo que las instituciones no den ni un paso atrás ante el chantaje del separatismo organizado. Ceder ante estas veinte entidades supondría aceptar que Lérida es un territorio donde solo tienen voz quienes reniegan del orden constitucional. La figura de un campeón olímpico debería estar por encima de cualquier rencor partidista o resentimiento histórico.
Lérida merece un pregón a la altura de su historia y Saül Craviotto es, sin duda, el mejor representante posible con sus seis medallas olímpicas (dos oros, dos platas y dos bronces). Los ciudadanos libres no deben permitir que el ruido de unos pocos condicione el reconocimiento a un referente del deporte. Es hora de que el PSC decida si está con la libertad y el mérito o si prefiere seguir contemporizando con los enemigos de la convivencia.
Las entidades que han iniciado esta cacería contra Craviotto son las siguientes: ANC Lleida, Ateneu cooperatiu la Baula, Ateneu Popular de Ponent, Candidatura d’Unitat Popular, Cantaires de Ponent/Cor Paeria, CDR Barris Nord, CDR Cappont, CDR Noguerola, CDRs Ponent, CGT Lleida, Col·lectiu Cultural Cappont, Colla Bastonera del pla de l’aigua, Endavant – OSAN ponent, Escola Popular de Balàfia, Grup Feminista de Ponent, Intersindical, Jovent Republicà Lleida, L’Espenta, Òmnium Lleida-Ponent, PAH Lleida, Plataforma Antirepressiva de Ponent, Poble Lliure y USTEC.
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