El panorama político español actual se resume en la sumisión institucional a una sola figura. Los españoles se encuentran hoy completamente al albur de los intereses personales y la supervivencia de Pedro Sánchez. Así de contundente se mostró el portavoz nacional del Partido Popular, Borja Sémper, en una reciente entrevista radiofónica en Catalunya Ràdio tras la última comparecencia del presidente del Gobierno. La radiografía del Ejecutivo dibuja un escenario donde la agenda pública ya no la marcan las necesidades de los ciudadanos, sino las urgencias judiciales de Moncloa.
Semper defiende que esta deriva no sería posible sin la alarmante complicidad de los bloques parlamentarios que sostienen al sanchismo. Formaciones, según el portavoz, como Junts, el PNV o ERC están demostrando una preocupante capacidad para mirar hacia otro lado ante los evidentes casos de corrupción que cercan al entorno del presidente. Argumenta que en la política no todo vale y existen momentos críticos donde la moral y la ética deberían prevalecer sobre el frío cálculo electoral. Sin embargo, el bloque de la investidura prefiere mantener la respiración y salvar al soldado Sánchez para no perder sus privilegios territoriales, añade.
«El juego de equilibrios e intereses cruzados en el Congreso genera espectáculos parlamentarios grotescos que rozan la comedia. Un claro ejemplo es la reciente ocurrencia de Miriam Nogueras, de Junts, quien propuso sustituir a Pedro Sánchez por otro candidato socialista en la presidencia. Este planteamiento no es más que una burda estrategia de teatralización por parte de quienes sustentan de manera artificial al Ejecutivo actual. Con estas maniobras de distracción, el separatismo catalán intenta evitar la realidad de lo que verdaderamente está sobre la mesa de los juzgados», asegura Semper.
La consecuencia directa de este atrincheramiento es el absoluto deterioro del debate político y la conversación pública en España. Semper denuncia que es lamentable comprobar cómo los problemas reales de la gente corriente han sido totalmente expulsados de las prioridades del Gobierno. La agenda política actual está monopolizada en exclusiva por los escándalos y la necesidad de autodefensa de un Consejo de Ministros cercado por las sospechas. La parálisis legislativa es el precio que pagan todos los españoles para que el líder del PSOE pueda seguir habitando el palacio de la Moncloa.
Y asegura que las perspectivas para los próximos meses no invitan precisamente al optimismo y auguran una profundización en la degradación institucional. «El otoño político que se avecina continuará por la senda del deterioro, especialmente con la tramitación de las próximas cuentas públicas. El Ejecutivo presentará unos Presupuestos Generales del Estado ficticios y plagados de promesas irrealizables que equivaldrán a prometer a cada español un apartamento en la playa. Unas cuentas diseñadas para el marketing que, con toda probabilidad, no conseguirán los apoyos necesarios para salir adelante», relata.
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