Lo que ocurre en nuestra querida Cataluña no tiene desperdicio. Ni por lo bueno ni por lo malo. Cuando aún estamos en plena resaca postelectoral, en medio de negociaciones multibanda en búsqueda de un president con apoyo suficiente para gobernar ésta maravillosa región saturada de ambición y división política, y de mucha burrocracia -tanta como políticos y partidos representados en el Parlament tenemos- salta la liebre y nos deja a todos boquiabiertos.
Como no tuvimos suficiente con el ridículo mundial sufrido por los ocho segundos más inútiles de nuestra historia reciente en donde unos tipos sacados de un colegio para petardos mentales (en éstas fechas verbeneras están en su ambiente) desconectaron y volvieron a conectar con España en ese breve espacio de tiempo como si de una travesura de niñatos se tratare, ahora tenemos que tragarnos los catalanes la vergüenza de que nos digan que nuestros gloriosos representantes, de entonces y que quieren seguir siéndolo siempre, estaban pactando con la Rusia post comunista del “amigo” Putin, alias el invasor, pidiéndoles ayuda, apoyo y dinero. Manda webs.
Tal es la cuestión que un juez ha indicado a 11 encausados que vayan buscándose abogado y procurador porque deben personarse en la causa abierta por el presunto delito de malversación de fondos y alta traición, ¡casi nada! Entre ese equipo titular futbolero están incluidos, por ejemplo, el expresident Artur Más y el exresponsable de Relaciones internacionales de CDC (Convergència) Victor Terradelles. El magistrado, sin embargo, no ha efectuado este trámite respecto al expresident Carles Puigdemont ni al diputado de Junts Francesc Dalmases porque son aforados y no tiene competencias para imputarlos. La decisión, en estos dos casos, sería del Tribunal Supremo o del Tribunal Superior de Justícia de Catalunya dependiendo si se considera que el delito se cometió en España o en el extranjero, pues varios implicados viajaron a Moscú para reunirse con personas cercanas al Kremlin.
¿Qué puede ocurrir que altere los planes de los muy rusos Puigdemont y compañía? Pues que el Supremo dictamine su inclusión en la causa y les impute por alta traición, parámetro que no está incluido (siempre según la teoría de lo conocido porque aquí siempre hay que temer los “encuentros en la tercera fase” que sea capaz de inventarse el gobierno socialista de Sánchez) en la “magnífica” Ley de Amnistía. Hecho que podría hacer cambiar toda la perspectiva de la “rentrée” (dado que vive en Francia últimamente) al huido Puigdemont y le haría decidir en jugársela al todo o nada. Es decir, “estoy amparado, o no, por la Ley de Amnistía para todo lo que yo creía, pero no por “jugar” con los rusos. ¡Que despiste no haberme blindado de la alta traición, pardiez!” pensará el molt honorable expresident. Y con razón.
Aún y a pesar de eso debo reconocer que, a corto plazo, no altera en nada a la realidad política catalana el “entramado ruso” salvo el hecho de que les apunte una espada de Damocles más a Puigdemont y a alguno de los suyos. Ello no va, precisamente, a facilitar la gobernabilidad si no todo lo contrario. Es más que probable que ante todos estos movimientos judiciales (ahora entienden porqué los postconvergentes y los socialistas están tan quejicas con el tema del “lawfare” y de los jueces que continúan haciendo su trabajo en lugar de dejarse manipular por ellos) el nacionalismo catalán se apiñe y haga frente común rechazando pactos con Illa y buscando una segunda vuelta electoral, ya de forma descarada, esgrimiendo un nuevo lloro a través del slogan “España nos persigue, a nosotros y a nuestros camaradas rusos”.
A ERC, en el fondo, le va de maravilla un lío nuevo así para continuar en la indefinición gracias a su desbarajuste interno y a la evidente falta de liderazgo. En un principio y aunque no se les apunta por la trata rusa, los esquerrans necesitan que “pase el aire” y mucho tiempo para reconstruirse sin incinerarse previamente. Las guerras intestinas les están sangrando y una larga prórroga podría darles la oportunidad de crear unos nuevos dirigentes aglutinadores que elaboraran una política lógica que no les hiciera implosionar ni desaparecer. La “gracia” de seguir añadiendo días al calendario político es que el dimitido, defenestrado y denostado Pere Aragonés y su equipo seguirá rigiendo la Generalitat y teniendo tiempo para promocionar al que parece su “tapado” como nuevo gurú y líder de su formación política, que no es otro que el actual Conseller de Empresa y Trabajo, Roger Torrent. Otro joven “profesional de la política” que lleva toda la vida (desde los 18 años cuando está a punto de cumplir 45) viviendo de ella. Oriol Junqueras, por su parte y como eterno opositor a candidato, debe andar con un cabreo monumental por las ganas que todos tienen de apartarlo del liderazgo.
En definitiva, en Cataluña seguimos con la indefinición total porque el socialismo depende de los votos independentistas en Madrid de ERC y Junts. Siempre queda la solución de un pacto “constitucionalista” entre Psc, Pp, Vox y Junts. Pero para eso los socialistas deberían sacrificar a Sánchez y eso no lo van a hacer. Por tanto, siguen condenándonos a pensar en que los nacionalistas pudieron convertirnos en las 86ª provincia rusa y podrían hacerlo si vuelven con sus delirios de desconexiones. ¡Viva la ensaladilla rusa!, como diría Eugenio.
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