Los españoles se preparan para unas nuevas elecciones generales este domingo que presagian, según los sondeos, una correlación de fuerzas parlamentarias muy parecida al resultado del 28 de abril. Como ya hemos vivido en nuestras propias carnes en Cataluña, los resultados de las elecciones tienen consecuencias directas para los ciudadanos
Asistimos al bochornoso espectáculo de un Pedro Sánchez condicionado por el apoyo de las fuerzas separatistas, incapaz de tomar decisiones firmes en el contexto de la crisis política española y el golpe de Estado permanente que se vive en nuestra región. Un Estado que no solo consiente sino que ofrece sus herramientas para el ataque sistemático de todo un gobierno autonómico a la unidad y los símbolos de España, como son su Bandera, su Rey y sus Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Un presidente que abandona a los ciudadanos constitucionalistas al amparo de radicales apoyados por el poder y tolerados por los cuerpos autonómicos y municipales catalanes. En definitiva, los síntomas de un proyecto político cuyo objetivo es el de balcanizar España para realizar su abyecta obsesión federal de descomposición de la nación para disolverla en esta Unión Europea, que no respeta ni es capaz de garantizar la soberanía nacional y judicial española.
Vox se presenta como el proyecto político más molesto para el separatismo. Muchos ya han podido comprobar cómo su voto valiente y comprometido es el más útil que puede haber. La experiencia nos avisa de la improductividad de votar a un PP con alma de Majestjc que ha perdido cualquier credibilidad que aún le quedaba. Incapaz de acabar con el clan de la avellana (Carod, Benach y Bargalló) que ha manejado la provincia de Tarragona para sus intereses ideológicos y corruptelas varias, desaprovechando así cuatro años de poder municipal. Incapaz también de aplicar un 155 en condiciones que acabara con los numerosos niveles de poder que el nacionalismo ha adquirido tras más de cuarenta años otorgándoles privilegios a costa de obtener favores parlamentarios. Sabemos que tampoco podemos depositar nuestra confianza en un partido como Ciudadanos, convertido en un mero trampolín autonómico al Congreso Español para dejar abandonados a sus votantes catalanes, traicionando así su espíritu fundacional. Con Vox se han acabado las medias tintas. Los dirigentes del golpe de Estado ya están condenados, recordémoslo, gracias a la acusación popular de Vox, y no cesaremos de luchar para asegurarnos que cumplen su condena sin ningún tipo de favoritismo arbitrario por parte de las Instituciones Penitenciarias. Nos comprometemos a llevar hasta las últimas consecuencias la defensa de la unidad de España. No nos temblará la mano a la hora de aplicar la suspensión de la autonomía y una Ley de Seguridad Ciudadana que pueda volver a garantizar la libertad de los constitucionalistas. Libertad para circular por donde queramos, libertad para escolarizar a nuestros hijos en el idioma común, libertad para poder manifestarnos y expresarnos sin que una turba de violentos nos lo pueda impedir con el beneplácito de las autoridades traidoras y desleales.
Empezamos con 24 diputados, pero representamos el sentir de una España que se resiste a morir derrotada por sus enemigos nacionales y globales. Representamos a una Cataluña y a una Tarragona harta de la ideología que ha destruido su tierra, y sobre todo, harta de ver traicionada su confianza en los partidos políticos que se dicen constitucionalistas. En definitiva, representamos la España más Viva que hay.
Alejandro de Anta
Candidato de Vox Tarragona al Congreso de los Diputados
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