El presidente del Partido Popular en Cataluña, Alejandro Fernández, ha puesto el dedo en la llaga ante las últimas exigencias de Esquerra Republicana para los presupuestos. En una reciente entrevista en Ràdio 4, el dirigente popular ha calificado de «engañifa» la propuesta de crear una nueva línea de tren orbital, un tren de cercanías que une diferentes localidades de Cataluña sin pasar por Barcelona. Para Fernández, resulta incomprensible que el Govern se centre en diseñar infraestructuras para el año 2040 mientras el servicio diario de Rodalies sigue siendo un caos para miles de usuarios.
La crítica de Fernández es directa y cargada de realismo frente a las promesas electorales del separatismo. El líder del PP defiende que los recursos públicos deben destinarse, de manera urgente, a garantizar que las infraestructuras actuales funcionen correctamente. «Vivir en las nubes» es, según sus palabras, la actitud de quienes plantean inversiones de 5.200 millones de euros en proyectos futuros cuando las carreteras catalanas todavía presentan deficiencias básicas y baches sin reparar.
En pleno mercadeo presupuestario, el PP catalán también ha cargado contra el actual debate sobre el modelo de financiación autonómica. Alejandro Fernández no ha dudado en tildar de «estafa» tanto el sistema vigente como las nuevas propuestas que emanan del entorno separatista y el Gobierno central. Con un tono contundente, ha recordado que la ciudadanía está cansada de promesas que nunca se materializan, calificando de «mentiras» los planteamientos financieros puestos sobre la mesa hasta la fecha.
La ofensiva de ERC llega justo antes de la reunión de la comisión bilateral en Madrid, donde se pretende supervisar el cumplimiento de los pactos con el Estado. Los republicanos buscan comprometer una inversión astronómica para dicha línea orbital, un trazado que uniría Granollers y Sabadell en una primera fase. Sin embargo, esta estrategia parece más orientada a desviar la atención de la deficiente gestión de la Generalitat que a solucionar los problemas reales de movilidad que afectan hoy a los catalanes.
Mientras el bloque de la izquierda se enreda en comisiones bilaterales y proyectos a veinte años vista, el constitucionalismo de centro-derecha reclama sensatez. El mensaje de Fernández es claro: no se pueden vender castillos en el aire cuando el servicio público básico se deteriora día tras día. La prioridad, lejos de infraestructuras faraónicas pagadas con el dinero de todos, debe ser la eficacia de lo que ya existe y el respeto a la verdad frente a la propaganda política.
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