
El fallido fichaje de Alberto Garzón, el ministro de Consumo famoso por sus ataques a la ganadería de nuestro país, por parte de la consultora-lobby de Pepiño Blanco demuestra la falsedad de muchos dirigentes de izquierda que dan la turra a los demás mientras se lanzan a por sueldos generosos a la que pueden.
El diario ‘El País’ intentó hacerle este domingo un lavado de imagen a Garzón, ya que tras criticar el ex líder de IU durante años a los políticos que se acogían a las puertas giratorias entre el sector público y privado decidió aceptar la oferta de la consultora Acento, una empresa que ejerce de lobby ante la clase política de nuestro país, y que tiene en nómina a ex dirigentes de PP, PSOE y otras formaciones.
Que Garzón diga a ‘El País’ que la cacería que ex compañeros suyos de espacio político, sobre todo de Podemos, ha sido «puritanismo ideológico», como si no tuviera derecho a ‘ganarse la vida’ ejerciendo de lobbista demuestra la doble moral de algunos dirigentes de la presunta izquierda. Dimitió porque no pudo aguantar la misma presión que él y sus compañeros han aplicado a otros.
Garzón se muestra dolido porque Pablo Iglesias «escribió tres artículos en veinticuatro horas para criticarme», que es justo la medicina que Izquierda Unida y Sumar ha aplicado durante años a los políticos de centro-derecha. Que un experto en cacerías políticas se queje de que la hagan a él demuestra su talla moral. Que es ninguna.
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