El dramaturgo Albert Boadella lanzó una dura crítica al rumbo político y moral de España durante su intervención en Tarragona con motivo del Día de la Constitución. Invitado por la Coordinadora de Entidades de la Resistencia Cívica de Tarragona, Boadella se erigió en portavoz de una actitud de resistencia cívica frente a los desafíos que, a su juicio, afronta la Carta Magna de 1978.
El presentador fue el presidente de esta plataforma, Salvador Caamaño, que agradeció a los presentes su asistencia. Entre ellos el presidente del PP catalán, Alejandro Fernández; el diputado de VOX en el Parlament Sergio Macián y el secretario general de Ciudadanos, Carlos Pérez-Nievas. Asistieron representantes de diversas entidades de la Resistencia al separatismo, y Unión de Brigadas montó una carpa. El director de elCatalán estuvo en la caseta de la Coordinadora firmando ejemplares de sus libros, entre ellos el entremés satírico ‘La corte del emperador Junqueras’ (se puede comprar aquí).
El acto, celebrado en la superviviente Plaza de la Constitución de Tarragona, fue calificado por el artista como una reunión de «constitucionalistas» al margen de sus ideas, una postura que hoy se percibe, según él, como arriesgada. El tono del discurso de Boadella evidenció una profunda preocupación por el estado actual de la nación. Esta dramaturgo lamentó que el ciclo actual diste mucho de la esperanza de hace cuarenta años. Señaló que palabras fundamentales para la cohesión social, como el honor, la dignidad o el deber, han perdido su significado. Advirtió que quien se atreve a usarlas corre el riesgo de ser tildado de «facha».
Boadella observó con inquietud la proliferación de banderas e identidades agresivas en España. Describió estos movimientos como una «comparsa tribal» que siembra la diferencia hostil en lugar de promover el sentido común ciudadano. Su crítica se centró también en el desequilibrio ético y moral de las administraciones públicas. Denunció una legislación frenética impulsada por una ingente cantidad de cargos retribuidos, una hiperregulación que paradójicamente alimenta la corrupción y merma la libertad de los ciudadanos.

A su juicio, la democracia española sufre una erosión severa por prácticas políticas que superan los límites de la decencia pública. Considera especialmente grave el silencio cómplice de una ciudadanía que ha normalizado el engaño gubernamental, minando los valores de quienes participaron en la restauración de las libertades. Frente a este panorama, Boadella recordó que la Constitución de 1978 es el último amparo sólido. Definió el texto, fruto del consenso y la renuncia, no solo como un marco jurídico sino como un pacto moral de convivencia fraternal entre españoles, con el objetivo de establecer una nación de ciudadanos libres e iguales.
Alertó de que este espíritu fundacional está siendo atacado por un Gobierno que, por intereses de poder, impulsa una memoria histórica sectaria que reabre viejas heridas. Criticó que se resucite a Francisco Franco con códigos ideológicos totalitarios y se siembren dudas entre los jóvenes, presentando a España como una «cárcel de etnias». El nacionalismo fue identificado como el mayor riesgo para la continuidad democrática, un «viejo virus europeo» transformado en un mentalismo lucrativo de chantaje. Boadella lo calificó como una de las muchas caras del fascismo, que disfraza el desprecio al diferente bajo un victimismo rentable para exigir privilegios.
Finalmente, el escritor arremetió contra la degradación institucional. Censuró el espectáculo ignominioso de acatamientos a la Carta Magna con frases que ultrajan sus principios. Además, acusó al Tribunal Constitucional de una sospechosa inclinación hacia los intereses del Gobierno, permitiendo el «escarnio» de la Ley de Leyes, como se ha visto en las amnistías a los golpistas catalanes y la corrupción. Su conclusión fue clara: la libertad debe defenderse exigiendo que la Ley, y no el cálculo político, sea el único cauce para resolver conflictos.
NOTA DE LA REDACCIÓN DE ELCATALÁN: elCatalán.es necesita ayuda para poder seguir con nuestra labor de apoyo al constitucionalismo y de denuncia de los abusos secesionistas. Si pueden, sea 2, 5, 10, 20 euros o lo que deseen hagan un donativo aquí.
necesita tu apoyo económico para defender la españolidad de Cataluña y la igualdad de todos los españoles ante la ley.




















