La detección de la Peste Porcina Africana (PPA) en el parque de Collserola, a las puertas de Barcelona, ha desatado una grave crisis sanitaria en Cataluña. Los Agentes Rurales han elevado la cifra de jabalíes encontrados muertos en el radio afectado a cincuenta ejemplares.
Aunque todavía se deben analizar los cadáveres, esta cifra multiplica la preocupación inicial. Por el momento, la buena noticia es que no se han detectado animales infectados fuera de la zona restringida. La movilización es masiva. Un total de 250 profesionales de diversos cuerpos trabajan sin descanso en la búsqueda de animales potencialmente infectados. Este despliegue incluye a los Agents Rurals y agrupaciones de defensa forestales, pero también a la Guardia Civil y la UME, una presencia militar que ha generado controversia política.
Mientras los equipos buscan a los animales, los Bomberos de la Generalitat se encargan de una tarea crucial: la desinfección de los caminos rurales. El objetivo prioritario es evitar que el virus se extienda y descontrole una situación ya de por sí muy delicada.
Desde el Parlament, la cara visible del Govern en esta crisis, el conseller de Agricultura, ha salido a la palestra. Ha pedido unidad y ha intentado frenar las críticas de la oposición, que cuestiona tanto la gestión como la ausencia del president Salvador Illa en un momento de emergencia, dado que está de viaje en México.
El conseller ha advertido sobre la gravedad de la situación, recordando que una delegación de la Unión Europea (UE) visitará Cataluña este miércoles. El objetivo de la visita es decidir qué regionalización se aplicará a la zona afectada. Hasta ahora, solo se han confirmado nueve jabalíes infectados. Sin embargo, la magnitud de los cadáveres encontrados anticipa que la cifra podría dispararse. El riesgo para el sector agroalimentario catalán es enorme.
El titular de Agricultura ha apelado a la responsabilidad, urgiendo a dar una imagen de “rigor, seriedad y determinación”. Su mensaje es claro: lo que está en juego es la salud del mundo rural y la economía del país. La gestión de esta crisis por parte del Govern, de clara orientación izquierdista y secesionista, está siendo observada con lupa. La Generalitat debe demostrar que está a la altura para contener esta epidemia y proteger uno de los pilares económicos de Cataluña, que es el sector porcino.
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