Un buen amigo me describió a Manolo González como el Camacho catalanogallego. Viviendo su conexión con la grada, y los resultados que está consiguiendo, con el equipo puede repetir las magníficas temporadas que el de Cieza hizo con nuestro mágico Espanyol. Camacho también consiguió el ascenso y convirtió al Espanyol en un equipo que luchaba por entrar en Europa.
Lo que ya ha conseguido Manolo es electrizar a una afición que estaba entre hastiada y cabreada por las horribles temporadas de la etapa final de Chen. El Espanyol es una olla a presión que se ha destapado y hemos visto que en el interior había ganas e ilusión. Si Alan Pace sabe aprovecharlo hará del club uno de los mejores del sur de Europa.
Manolo, un líder que ha cambiado la mentalidad
La llegada de Manolo González ha supuesto un punto de inflexión en el RCD Espanyol. Asumió el reto en un momento de máxima exigencia con el equipo luchado por el ascenso a Primera y esta temporada ha logrado situar al equipo en la tercera posición de la clasificación. Ha transformado la mentalidad del vestuario, reforzando el carácter competitivo y la cohesión interna. La plantilla muestra ahora unidad y compromiso, ingredientes básicos del resurgir blanquiazul.
Un equipo reconocible y compacto
El Espanyol actual tiene una identidad clara. Solidez defensiva, intensidad en la presión y orden táctico han convertido al equipo en un rival muy difícil de batir. Manolo ha equilibrado las líneas y ha reforzado el sistema colectivo. Gracias a esa estructura, el conjunto ha sumado puntos clave fuera de casa y ha hecho del RCDE Stadium un fortín. Su trabajo, discreto en las formas pero firme en los resultados, ha devuelto la ilusión a una afición que necesitaba volver a soñar con el regreso a la élite.
Una de las claves de su éxito ha sido su capacidad para cohesionar un vestuario marcado por la presión y la exigencia. Manolo González ha conseguido que jugadores veteranos y jóvenes talentos remen en la misma dirección, creando un bloque sólido, competitivo y comprometido. Ha recuperado a futbolistas que parecían en segundo plano – ahí está el inicio eléctrico de Pere Milla – ha sabido gestionar los egos con naturalidad y ha creado un ambiente de máxima profesionalidad que se nota sobre el césped en cada partido.
Manolo, cercanía con la afición
González ha sabido conectar con la grada. Su carácter trabajador y su implicación con los valores del club han generado empatía y respaldo en cada partido. El ambiente en el RCDE Stadium ha cambiado: la afición vuelve a creer y se ha convertido en un apoyo fundamental en los tramos más complicados del curso.
Terceros y con hambre de más
Estar en la tercera posición no es casualidad. Es fruto de un cambio de mentalidad y de un trabajo constante. El equipo compite cada partido con determinación y ha dejado atrás las dudas del pasado. Los jugadores creen en el objetivo y muestran un compromiso total con el proyecto de su técnico. El partido en el Bernabéu – aunque no es de ‘nuestra Liga’ – marcará la ambición del equipo. Si se gana y el Barça pincha contra el siempre complicado Getafe el Espanyol será líder.
Un proyecto que ilusiona
Si el Espanyol logra algo más que la permanencia el nombre de Manolo González quedará grabado en la historia reciente del club. Ha devuelto la ambición, el carácter y el orgullo que necesitaba la entidad. Bajo su dirección, el Espanyol vuelve a mirar al futuro con esperanza, convencido de que hay que dejar atrás la etapa del Espanyol como equipo ascensor – dos descensos y una permanencia por los pelos en seis años- .
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