El Ayuntamiento de Lleida ha celebrado este viernes una sesión plenaria marcada por el debate en torno a la nueva normativa municipal de convivencia y uso de la vía pública. El pleno ha dado luz verde inicial a una ordenanza que regula aspectos relacionados con la indumentaria y la interacción social en los espacios públicos de la ciudad.
El eje central de la discusión política se ha centrado en el tratamiento que la normativa otorga a la cubrición total del rostro, un asunto que ha provocado discrepancias directas entre los distintos partidos con representación municipal. Mientras los impulsores defienden el marco regulador, la oposición conservadora ha cuestionado su alcance real.
Durante la sesión, el grupo municipal del Partido Popular ha presentado una enmienda orientada a lograr la prohibición absoluta, integral y sin excepciones de prendas como el burka en todo el término municipal. Esta iniciativa no ha prosperado al carecer de respaldos suficientes por parte del resto de formaciones políticas presentes en el consistorio.
La aprobación inicial de la ordenanza ha salido adelante con los votos de los socialistas y otros grupos, lo que ha situado a la capital del Segrià en el centro de un debate jurídico y social sobre las restricciones en la vía pública. Desde la óptica del PP, esta decisión equivale a validar administrativamente el uso de estas vestimentas bajo un determinado amparo legal.
El PP defiende que el texto aprobado en el pleno no incluye de forma explícita términos específicos como burka o nicab, sino que establece un marco general restrictivo sobre la ocultación del rostro en los espacios compartidos de la ciudad. No obstante, la norma tipifica supuestos y condiciones específicas para el tránsito de los ciudadanos. En concreto, el artículo duodécimo de la ordenanza contempla excepciones a la prohibición general de llevar la cara tapada. Estas excepciones amparan los lugares de culto, aquellas situaciones avaladas por costumbres sociales aceptadas y el ejercicio de derechos fundamentales reconocidos, como la libertad religiosa.
El portavoz del grupo popular, Xavi Palau, ha manifestado su frontal oposición al contenido de la normativa tras la votación. La formación sostiene que la redacción actual desvirtúa cualquier medida restrictiva efectiva y permite la continuidad de estas prácticas en las calles de la localidad.
Asimismo, la crítica del partido ha trascendido el ámbito estricto de la ordenanza de vestimenta: «Nos oponemos frontalmente al burka, a la construcción de mezquitas y oratorios, a la rotulación publicitaria y comercial en árabe, a la celebración de festividades musulmanas en la vía pública, a los menús halal en los comedores escolares y a la sustitución cultural y demográfica».
Tras este trámite inicial, el grupo municipal del Partido Popular ha anunciado que continuará su labor de oposición formal mediante la presentación de alegaciones dentro del plazo legalmente establecido para insistir en su propuesta de prohibición total.
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