Cada 15 días, Adrián y Daniel, dos jóvenes con discapacidad intelectual, acuden como voluntarios a una residencia de Ávila para pasar la tarde con Luisa y Luciano, dos personas mayores, solteras y sin familia cercana. Lo hacen gracias al acompañamiento de Respirávila y a su programa «Yo también hago voluntariado», seleccionado en la Convocatoria de Proyectos Sociales Castilla y León 2024 de la Fundación ”la Caixa”. Coincidiendo con el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, su historia nos invita a cambiar la mirada: pasar de ver a las personas con discapacidad como meras receptoras de ayuda a reconocerlas como ciudadanos con pleno derecho y capacidad de asistir a otros.
A Adrián le encanta cómo juegan los futbolistas Jude Bellingham y Kylian Mbappé. «Soy del Real Madrid, pero cuesta mucho dinero ir al campo», confiesa. Tiene 24 años y vive con sus padres. Daniel tiene la misma edad, pero él prefiere el rugby y los paseos por la ciudad amurallada. Se la conoce al dedillo. A Luisa, que pronto cumplirá 70, le va más el dominó y sentarse en una terraza a tomar algo. Y el nonagenario Luciano, que fue taxista y hombre de campo, sigue fiel a los toros y al Real Ávila Club de Fútbol.
Los cuatro se encuentran un miércoles de cada dos en el mismo punto, la residencia de personas mayores de la capital abulense, dependiente de la Junta de Castilla y León. Adrián Casado y Daniel García trabajan como voluntarios y su labor consiste en acompañar a Luisa y Luciano. Y también hacer que pasen un buen rato.
Hasta aquí es una historia que se repite en muchos pueblos y ciudades. Lo que la distingue de otras es que Adrián y Daniel son personas con discapacidad intelectual que han decidido dedicar parte de su tiempo a mejorar el bienestar de Luisa y Luciano. A que la soledad no sea la que mande en su día a día.
«Siempre vemos a las personas con discapacidad intelectual como receptores de ayuda y no como personas que pueden ayudar. Por eso, lo más importante de este proyecto es el cambio de mirada. Ese cambio se da en las familias de los voluntarios, en la comunidad y en ellos mismos. Como voluntarios mejoran su autoestima, hacen algo valioso, se sienten útiles y establecen relaciones con un grupo de pertenencia. Y las familias ven a sus hijos más capaces, más responsables, más autónomos», explica Elena Unquiles Cobos, coordinadora de ocio inclusivo en Respirávila, asociación sin ánimo de lucro que proporciona momentos de respiro y descanso a las familias, e impulsora en 2024 de la iniciativa «Yo también hago voluntariado».
Este proyecto cuenta con la colaboración de las Convocatorias de Proyectos Sociales de la Fundación ”la Caixa”, que desde su nacimiento en 1999 han impulsado más de 23.500 proyectos en todo el país con los que han llegado a más de 10 millones de personas destinatarias.
El proyecto lleva activo tres años y lo conforman 16 voluntarios, además del equipo técnico de la asociación y 5 asistentes personales que atienden las necesidades individuales de los voluntarios, ayudándoles a realizar una tarea que promueve su autonomía y potencia sus capacidades.
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