Un grupo de desconocidos ha vandalizado la fachada del edificio histórico de la Diputación de Barcelona lanzando pintura amarilla.
La recién escogida presidenta de la Diputación, la socialista Núria Marín, quitó el lazo amarillo que estaba en la fachada principal del edificio, y que para los secesionistas simboliza que España es un país en el que hay «presos políticos».
Junts per Catalunya anunció una moción para pedir que se vuelva a poner. En el interín, unos desconocidos vandálicos han decidido que el amarillo «adorne» de nuevo dicha fachada principal.
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