Un septiembre sin exámenes

Este mes de septiembre en Cataluña no se harán exámenes de recuperación en la ESO. Los alumnos que suspendieron alguna asignatura en junio, no han tenido la posibilidad de estudiarla durante el verano, aprobarla el mes de septiembre y, así, llegar bien preparados al curso siguiente. Estos alumnos no han tenido la oportunidad de aprender los conocimientos que les faltaba, de adquirir hábitos de estudio, de aumentar su capacidad de trabajo y de aprender la lección de ver las consecuencias de no haber hecho lo que era necesario hacer durante el curso o de, si este es el caso, de descubrir que en algunas materias, ellos necesitan un poco más de tiempo que el resto, pero que con esfuerzo también lo pueden conseguir.

La supresión de los exámenes de septiembre ha sido una decisión personal del consejero de educación, el señor Josep Bargalló. Las razones que expuso para justificar esta medida no son creíbles. Por ejemplo, decir que los exámenes de septiembre son memorísticos es absurdo, porque los exámenes de septiembre se pueden hacer del mismo tipo que los de junio, es decir se pueden hacer con preguntas de razonar, de solucionar problemas, de demostrar una habilidad, etc. Decir que el mes de junio se hacen exámenes más personalizados también es otro absurdo, porque se pueden hacer igualmente personalizados en septiembre. Y decir que la razón es porque el mes de junio se puede pedir un trabajo específico para evaluar una determinada competencia, tampoco es admisible, porque un trabajo específico también se puede pedir en septiembre.

La verdadera razón de esta medida ha sido querer simplificar a los equipos directivos la preparación del curso siguiente, dado que sin exámenes de septiembre, el mes de julio ya se puede saber cuántos alumnos han aprobado, cuántos pasan al curso siguiente y, por tanto, ya se pueden organizar los grupos y hacer los horarios del curso siguiente. Es decir, el consejero Bargalló ha priorizado la burocracia del sistema educativo sobre su finalidad, que es que el alumno aprenda. En su decisión seguramente también han pesado motivos políticos ya que el curso 2011/2012, después de 15 años sin exámenes de septiembre en Cataluña, la anterior consejera de enseñanza, la señora Irene Rigau, de CDC, los restableció contra la voluntad explícita de ERC.

Hacer los exámenes de recuperación en la ESO el mes de junio, sólo unos pocos días después de haber suspendido una, dos o más materias, conlleva no dar el tiempo mínimo imprescindible para que el alumno pueda aprender lo que no sabe, porque el que no se ha logrado en nueve meses, no se puede lograr en unos pocos días. Además, esto propicia que bastantes de los alumnos suspendidos sean aprobados, aunque no hayan alcanzado los niveles mínimos establecidos, porque los centros no quieren aumentar su número de alumnos suspendidos en relación al curso anterior, por una medida injusta, arbitraria y nada educativa.

Lo mismo les pasa a los alumnos de 2º de Bachillerato, que los que suspenden alguna materia a principios de junio, sólo disponen de unos pocos días para prepararse, porque los exámenes de septiembre también se han pasado a mediados de junio. En este caso el motivo es que, a pesar de se hacen Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU) en septiembre, para facilitar la tarea administrativa de la Universidad, el periodo de matriculación para hacer esas pruebas de septiembre, se ha establecido en el mes de julio. Otra vez se ha priorizado la burocracia a que los alumnos aprendan.

La consecuencia más grave de todo esto es que se está impidiendo que estos alumnos puedan aprovechar su tiempo de formación, el único que algunos de ellos tendrán a lo largo de su vida. Para solucionar esta situación sólo hay una solución, que es restablecer de nuevo los exámenes de septiembre en la ESO y el Bachillerato.

Antonio Jimeno

Sindicato de profesores AMES


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