
El separatismo más radical ha organizado en redes sociales una campaña salvaje de señalamiento para intentar hundir económicamente a una heladería del distrito barcelonés de Gracia, que está en fiestas. Un consejero de ERC en este barrio, Guillem Roma, acusó a un trabajador de este local de «catalanofobia» porque asegura que se negó a atender a su pareja sentimental por hablarle en catalán y, según este político separatista, recordarle a su mujer que «estamos en el Reino de España». El líder de ERC es Oriol Junqueras.
Roma ha difundido en sus redes sociales la fotografía del local para estigmatizarlo y que otros separatistas lo pueden señalar. Lo que ha motivado que el ex diputado de la CUP Antonio Baños haya difundido la fotografía de la heladería diciendo que «este local es nuestro enemigo. Hasta que cierre».
Ambos han conseguido que otros radicales actúen de manera salvaje, dado que la heladería ha sido vandalizada por terroristas separatistas callejeros con pintadas con lemas como «putos fachas» y «fascistas de mierda», y han llenado la fachada del local con todo tipo de pegatinas. El vandalismo de estos radicales intenta amedrentar a la dirección del establecimiento. Este terrorismo de baja intensidad también lo usaban los cachorros de ETA en los años de plomo del País Vasco para amedrentar a los opositores al separatismo.
Este hecho ha sido denunciado por el diputado del PP en el Congreso, Nacho Martín Blanco, que ha contestado así a Baños: «‘Este local es nuestro enemigo. Hasta que cierre’. Un exdiputado de la CUP señalando como enemigo un comercio, concretamente una heladería de Barcelona, como hacían los nazis en la Alemania de la década de 1930. Los verdaderos enemigos de la convivencia y la democracia son ellos».
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