Si Sánchez blanquea a Torra y no defiende al constitucionalismo catalán, no tendrá ningún futuro

Comentario editorial de elCatalán.es

No seremos nosotros quiénes osemos decirle al presidente del Gobierno de España lo que ha de hacer. Gobernar nuestro país en las circunstancias que han generado los partidos secesionistas, que han envenenado el clima político, es muy complejo. Ya lo fue en la etapa de Mariano Rajoy, y no es más fácil en la de Pedro Sánchez.

Está claro que Sánchez arrastra el ‘pecado original’ de haber sido apoyado por Bildu y los partidos separatistas. Los socialistas dijeron que fue a cambio de nada, que se dio una unión de fuerzas que solo querían echar a Mariano Rajoy de la presidencia. No vamos a poner en duda este discurso, pero un episodio como el del “relator” hace que cueste creerlo.

Y es que llueve sobre mojado. El constitucionalismo catalán tiene una larga trayectoria de abandonos. No ha habido Gobierno de España, desde la UCD, que no haya pasteleado con los partidos antes nacionalistas y ahora secesionistas. Siempre hemos sido la moneda de cambio fácil para pactar con unos o con otros.

Nos tememos que Pedro Sánchez lleva el mismo camino que sus antecesores, con el agravante que tras el intento de golpe de Estado secesionista sus promotores no solo no muestran ningún arrepentimiento, sino que siguen día tras día con su escalada verbal. Y han colocado en el Palau de la Generalitat a un personaje siniestro como Quim Torra, al que el mismo Sánchez definió acertadamente como “el Le Pen español”, por sus ideas supremacistas.

Sánchez es un presidente legal y legítimo. Nuestro sistema institucional permite que los partidos que intentan acabar con la unidad de nuestro país puedan sentarse en las Cortes Generales, y ganó la moción de censura de manera democrática. Pero lo que el PSOE llama “diálogo” no se puede convertir, una vez más, en el mercadeo de unos votos para los presupuestos a cambio de seguir alimentando a un secesionismo cada vez más radical y excluyente.

La marcha atrás del viernes que anunció el Ejecutivo el viernes no fue más que un patético intento de intentar desmovilizar a la ciudadanía para que no acudiera a Colón. Pero el episodio del “relator” no fue un invento de la “derecha” ni la “ultraderecha”. Fue un jardín en el que el Gobierno de España se metió él solito de manera estúpida.

Y se metió en este lío por su intento de blanquear a un personaje como Quim Torra. Cualquier propuesta de diálogo no pasa por ninguna “mesa de partidos”. Para eso está el Parlament y el Congreso de los Diputados. Allí es dónde las fuerzas políticas han de intentar llegar a acuerdos. Cada cámara con sus competencias, pero teniendo claro que la soberanía reside en exclusiva en el pueblo español en su conjunto.

El Gobierno de España ha de exigir a la Generalitat que se deje de virulencias verbales, que respete a los millones de catalanes que no somos secesionistas y que acepten las sentencias judiciales y cumplan las leyes. A partir de ese punto podrá “dialogar” lo que quiera, pero en los organismos ya creados, nada de inventarse nuevos chiringuitos.

Si Pedro Sánchez entiende esto, podrá tener alguna opción de seguir en La Moncloa y conseguir unos resultados dignos para su partido. Si sigue con “inventos” como reunirse con Torra para que le entregue 21 puntos que son insulto para todos los españoles, o “relatores”, pasará a ser Pedro “el breve” y se convertirá en uno de los mandatarios más nefastos de nuestra historia.

En Colón hubo mucha gente, no entraremos ni en cifras, ni en valoraciones. Pero si el PSOE no rectifica, pero de verdad, se organizarán más manifestaciones y serán más numerosas. No seremos nosotros quienes les digan a los ciudadanos que han de votar o no. España necesita una izquierda nacional fuerte y una derecha nacional fuerte, que velen por los intereses del país, con lealtad y que se vigilen y se turnen en el poder según la voluntad de los ciudadanos. Y no entraremos si en cada ala ideológica ha de haber uno, dos o seis partidos. Serán los votantes quiénes lo decidan.

Pero lo que no haremos desde elCatalán.es es quedarnos callados si nos quieren volver a vender, como ha pasado en los últimos cuarenta años. Ya estamos hartos de que en Cataluña el ser leal a España sea castigado, no solo por parte de los separatistas, sino también por quién debería defender los derechos de todos los españoles.


‘Desde la aspillera’ es una recopilación de artículos de Joan Ferran, ex diputado del PSC, críticos con el secesionismo catalán desde una óptica de izquierdas. Se puede adquirir aquí.


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