Quim Torra ha demostrado lo que ya era evidente antes de su nombramiento: que un sectario como él es indigno de representar a todos loa catalanes, y que su elección fue un inmenso error.
Alguien que insultó a millones de catalanes castellanoparlantes llamándoles «bestias con forma humana» con «baches en el ADN» es digno de militar en alguna entidad supremacista, pero no de ejercer la presidencia de la Generalitat.
Sus continuos mensajes sectarios, ignorando o insultado a los millones de catalanes que nos sentimos españoles son indignos de alguien que ha de representar a todos los ciudadanos de nuestra comunidad autónoma.
El día que deje el cargo será un gran día para la democracia, y para los libertades. Y un día triste para los fanáticos y los intolerantes, especie de la que Torra es un destacado miembro.
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