Salvador Illa ha decidido convertir la Diada en un evento itinerante por el resto de España. El presidente de la Generalitat extenderá este año los actos institucionales a Extremadura. La iniciativa busca consolidar la estrategia iniciada el pasado año en Madrid. Los eventos se celebrarán los días 16 y 17 de septiembre. Se llevarán a cabo justo después de las citas habituales del 11 de septiembre en suelo catalán. Con esta agenda, la Generalitat busca proyectar una imagen de supuesta normalización institucional. Illa lo ha anunciado en una entrevista en el diario El Periódico.
Mientras, en Cataluña sigue con su política de intento de erradicación del español como lengua en la administración pública, y las exigencias de conocimiento del catalán son cada día más duras. Y los intentos de expulsar al español en las escuelas catalanas, no solo en las aulas, también en gimnasios, comedores y en toda la cartelería de los centros se están llevando al extremo.
Además, bajo el Gobierno de Salvador Illa sigue la política de agitación secesionista desde TV3, y algunos de sus presentadores han destacado en el pasado reciente por sus insultos a España y/o sus ataques a las instituciones comunes de todos los españoles. Es el caso, por poner algunos ejemplos, de Jair Domínguez, Joel Díaz, Peyu, Juliana Canet y Óscar Andreu.
El argumento oficial del Ejecutivo catalán para organizar este montaje propagandístico en Extremadura se centra en el reconocimiento de la emigración. Illa pretende homenajear la aportación de la comunidad extremeña al desarrollo de Cataluña. Sin embargo, el gesto parece más un cálculo publicitario que un acercamiento sincero, dada la política lingüística que sigue el PSC, que ha llegado a despedir a trabajadores como músicos, operarios o cocineros por no tener un certificado oficial que acredite un notable conocimiento del catalán.
Illa insiste en enfatizar los vínculos comunes frente a quienes buscan la división. Resulta paradójico que el PSC apele a la unidad mientras mantiene pactos estratégicos con el separatismo, sobre todo con la Esquerra Republicana de Oriol Junqueras, que tiene dos consejeros encubiertos – Cultura y Política Lingüística – en el Govern de Illa con dos ex altos cargos de la etapa de Pere Aragonès como ‘president’ de la Generalitat.
La coherencia del discurso oficial vuelve a quedar en entredicho. La estrategia de exportar la Diada busca maquillar las cesiones continuadas al nacionalismo. Los homenajes a la emigración sirven de pantalla frente a los privilegios financieros pactados. Es la política del gesto vacio de contenido real.
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