Este próximo sábado se celebra la tradicional Diada de Sant Jordi en Cataluña, un día donde las calles de toda la comunidad autónoma se llena de cultura y rosas. Uno de los día más esperados.
Sin embargo, para la imputada presidenta del Parlament no ha comenzado demasiado bien, y es que Laura Borràs quiso tener un detalle con los trabajadores de la cámara catalana por este día y les regaló a cada uno de ellos una rosa y un libro.
Pero el obsequio no ha sido muy bien recibido por la mayoría y se lo han devuelto como acto de protesta por el trato que están recibiendo de Borràs. En la planta baja del edificio del Parlament, en un pasillo próximo a la cafetería, se ha visto una veintena de rosas colocadas en un par de jarrones en el suelo. Además, acompañadas de un cartel en que dice ‘rosas devueltas’.
La polémica por las licencias por edad, la pérdida del acta de diputado de la CUP de Pau Juvillà, y los trienios han puesto al funcionariado del Parlament bajo la lupa en los últimos meses. Borràs culpabilizó a los trabajadores de la casa de la retirada del escaño de Juvillà en una sesión en abierto de la Junta de Portavoces, el 14 de febrero.
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