Editorial de elCatalán.es
Quim Torra está convirtiendo a los Mossos d’Esquadra en una policía política, en un cuerpo armado de escasa calidad democrática que persigue a los que quitan lazos amarillos y otra propaganda secesionista que invade la vía pública, pero no a quienes la ponen.
La Generalitat ha decidido perseguir políticamente a los millones de catalanes no secesionistas que molestan a Junts per Catalunya, ERC y la CUP. El Gobierno catalán está convirtiendo a los Mossos en un cuerpo armado que persigue la libertad de pensamiento.
Ya se vio el 1 de octubre que sus mandos hicieron de los Mossos una policía que no respetaba la legalidad, con una actitud pasiva en muchos casos ante la celebración de la consulta ilegal. O cuando agentes de los Mossos se dedicaron a espiar a líderes de la oposición y a dirigentes de entidades cívicas constitucionalistas.
Pero las catorce personas identificadas este viernes por arrancar lazos amarillos y otra propaganda secesionista de las calles de Móra la Nova, Tivissa y Vandellòs significan un paso más allá.
Tan legal o tan ilegal es llenar y ensuciar de propaganda las calles y los edificios públicos como quitarla. Pero a unos se les multa y se les persigue y a los otros no.
Los Mossos d’Esquadra, por culpa de sus dirigentes políticos, están perdiendo el poco capital democrático que les quedaba a ojos de más de media Cataluña.
En la Cataluña constitucionalista los Mossos, repetimos que por culpa de sus mandos y de sus dirigentes políticos, están perdiendo toda la legitimidad para servir a los ciudadanos. Ahora mismo no son la policía de todos los catalanes, lo son del 47% que han votado partidos secesionistas.
Es un hecho de una gravedad sin precedentes. Porque sitúa a los Mossos fuera del consenso democrático mínimo para ser aceptado como el cuerpo de seguridad integral de todos los catalanes.
El secesionismo destrozó la Generalitat como el gobierno de todos los catalanes, con las actuaciones sectarias de la Mesa ha convertido el Parlament en una cámara cerrada en la que no se controla al Gobierno, y ahora han conseguido que los Mossos d’Esquadra estén a un paso de ser una policía política.
A pesar que miles de agentes solo quieren ser policías democráticos, no una policía política que persigue la libertad de pensamiento, el gobierno de Torra ha decidido violentar todos los consensos en materia de seguridad pública.
¿Cuál será el siguiente paso de esta escalada, de esta agresión constante por parte de la Generalitat a los derechos y libertades de más de media Cataluña?

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