Passar pàgina, deien els socialistes i els seus altaveus mediàtics/corporatius. Però les bases del conflicte romanen intactes. El no reconeixement de la identitat nacional i l’assetjament a tota manifestació de catalanitat és una d’aquestes bases, com ens recorda aquest episodi. https://t.co/3CqUvmA8Fm
— krls.eth / Carles Puigdemont (@KRLS) February 19, 2026
Oriol Cardona ha sellado una página dorada en la historia del deporte español. El atleta catalán se ha alzado con la medalla de oro en la prueba de esquí de montaña en los Juegos Olímpicos de Invierno. Se trata de un hito excepcional, especialmente al ser el debut de esta disciplina en el programa olímpico oficial.
Junto a Cardona, los catalanes Maria Costa (bronce) y Ot Ferrer (5º) completaron una representación de altísimo nivel en las cumbres de Bormio. Los tres deportistas sintieron de cerca el calor de sus familias y de los aficionados desplazados a la Lombardía. Sin embargo, el éxito deportivo se vio pronto empañado por la controversia en las gradas debido a la normativa de seguridad.
Durante las semifinales, varios espectadores exhibieron esteladas y senyeras para animar a los competidores. La alegría de los aficionados duró poco ante la intervención de la seguridad del recinto. Los agentes de la organización procedieron a retirar los símbolos, cumpliendo estrictamente con el protocolo de neutralidad que rige estos eventos internacionales.
El Comité Olímpico Internacional (COI) mantiene una política férrea respecto a la simbología en sus instalaciones. Sus normas prohíben taxativamente cualquier tipo de propaganda política, religiosa o racial en los recintos de competición. Esta directriz busca preservar el espíritu puramente deportivo, alejando los Juegos de conflictos territoriales o ideológicos ajenos al podio.
Como era de esperar, la retirada de las banderas ha servido de combustible para el victimismo del sector separatista. Las redes sociales se llenaron rápidamente de quejas y denuncias por lo que consideran un agravio a la identidad catalana. No tardaron en elevar una anécdota de orden público a la categoría de conflicto diplomático y nacionalista.
Desde el grupo parlamentario de Junts ya se ha movilizado una batería de preguntas dirigida al Govern. La formación busca forzar una respuesta del ejecutivo autonómico ante lo que califican como una falta de respeto institucional. El objetivo es claro: mantener viva la llama de la confrontación incluso en medio de una celebración atlética.
Carles Puigdemont, siempre atento a cualquier oportunidad para intervenir desde la distancia, no ha dejado pasar el incidente. A través de sus perfiles sociales, el expresidente ha utilizado el suceso para atacar directamente la estrategia de distensión del PSOE. Para el líder de Junts, este episodio demuestra que el conflicto catalán sigue lejos de estar resuelto.
El argumento de Puigdemont critica que los socialistas hablen de «pasar página» mientras se producen estos episodios. Según su visión, el no reconocimiento de la identidad nacional y lo que él llama «acoso a la catalanidad» son bases intactas del problema. Es la retórica habitual que busca eclipsar un éxito deportivo con una supuesta persecución política.
Resulta agotador que un triunfo de la magnitud de Oriol Cardona termine siendo instrumentalizado por la política partidista. En lugar de celebrar un oro que honra al deporte español y catalán, algunos prefieren centrar el foco en las restricciones de un reglamento internacional. El COI aplica las mismas normas en todo el mundo, sin distinciones ni persecuciones ad hoc.
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