Ya no se sabe que semana es de más sobresalto. Esta recibe los últimos acontecimientos del viernes de la semana anterior, cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid visitó al presidente del Gobierno, y además de los asuntos propios de Madrid, como es lógico, le reclamó muy seriamente volver a la Constitución por la deriva que está fomentando. Le reprochó que estuviera rompiendo la convivencia que nos trajo la plena reconciliación, la Constitución y la paz, que todos los españoles nos quisimos dar hace más de cuarenta años, conducido todo ello magistralmente por el Rey Juan Carlos y cuyo excepcional legado nos pertenece a todos. Y también pertenece a las futuras generaciones. Por tanto nadie puede arrebatárnoslo, y menos que nadie el presidente del Gobierno.
Al día siguiente, el presidente del Gobierno provocó una crisis de Gobierno de mucho calado, sin dar explicaciones a sus más fieles y tampoco atreverse a tocar ministros de su socio en el Ejecutivo, si lo hubiera hecho no dura ni un minuto. Con ello pretendía, además, hacer olvidar, sin conseguirlo, lo que la presidenta de la Comunidad de Madrid le dijo el día antes, pues es lo que piensa la mayoría de la gente sensata y por supuesto independientemente de ideologías, como quedó demostrado en las elecciones de Madrid.
Un presidente de Gobierno nunca ha de actuar así. Comenzamos la semana y estalla una auténtica llamada a la libertad en Cuba. El Gobierno, tarde y compungido, dice por boca del presidente que aquello no es democracia aunque otros miembros del Gobierno como la vicepresidenta económica, se niega a llamarlo dictadura al igual que su jefe de filas, y dice además que «no es productivo calificar o poner etiquetas a las cosas y que no aporta valor añadido estar discutiendo las etiquetas». Yo me pregunto si es muy productivo y tiene mucho valor añadido el desprecio a la vida, el crimen y el encarcelamiento de la libertad de las personas -una vileza-. Volviendo al tema, no faltaron otras ministras criticando a la oposición cubana y asegurando que la culpa del actual estallido social es del embargo económico y el bloqueo que no permite disponer de jeringuillas. Toda una esquizofrenia comunista, ese régimen condenado junto al nazismo por el Parlamento Europeo.
El presidente del Gobierno no desautorizó a sus ministras inmediatamente y, por lo tanto, es cómplice de una inmoral calificación de una situación tan grave y criminal. Recordemos que ya hay una persona que ha muerto, la corresponsal de ABC ha sido detenida junto a otros periodistas y se ha producido la desaparición y detención de cientos de personas.
Un presidente de Gobierno nunca actúa de esta manera tan ignominiosa y cobarde. Recuerda esta opresión dictatorial a la que se sufre, aunque de forma ‘democrática’ y muy sofisticada para salvar lo más evidente, en Cataluña. Cuando te enteras de lo que no sale en los medios, pero realmente pasa en este rincón de nuestro país, cuando no se es libre para decir o pensar lo que quieres, cuando estás señalado, cuando hay fronteras interiores con la excusa de la pandemia, cuando se adoctrina a tus hijos en el colegio como hacía Goebbels o Stalin, y no se les permite hablar su lengua materna a los catalanes castellanoparlantes, cuando sientes la presión de las instituciones para abrir un negocio, cuando vives bajo la bota de la imposición xenófoba… Pues sí, esto también se vive hoy en España.
Nos desayunamos acto seguido con la sentencia del Tribunal Constitucional, declarando ilegal el primer estado de alarma pues se aprovechó para actuar despóticamente y sin dar cuenta al parlamento. Esto es de una gravedad superlativa y al Gobierno no le bastó con enfadarse, además defendió con desparpajo pueril que había salvado cuatrocientas cincuenta mil vidas, habiendo provocado tanta negligencia delictiva. Además, dijo que los jueces hacen oposición al gobierno y que respeta pero no comparte la sentencia. No solo eso, nos enteramos que la vicepresidenta que acaba de dejar el Gobierno ha presionado a una de las magistradas para que votara en contra de dicha sentencia y el mismo presidente del Gobierno hizo lo propio, presionando al presidente del Tribunal Constitucional. Ni en Venezuela. Eso es una ilegitimidad y una prevaricación y un presidente de Gobierno nunca puede hacer eso. Es impresentable y delictivo. De nuevo, Europa asombrada en tiempo real con tal retorcimiento de la ley, de la Constitución y de la democracia.
Mientras, la Generalidad de Cataluña sigue ganando tiempo para buscar por la vía prevaricadora el aval de los golpistas, cuando es ilegal, y el presidente del Gobierno no se opone, deja hacer y es cómplice de una ilegalidad palmaria. Eso jamás lo hace un presidente de Gobierno.
Además, se quiere dotar a la Generalidad de 12.500 millones de euros de todos los españoles, pero al resto de españoles nada. Eso no lo hace jamás una persona intachable que además preside un Gobierno. Los españoles somos todos iguales ante la ley.
Mientras, en el País Vasco se quiere elevar al Constitucional por los jueces el que en los ayuntamientos se esté impidiendo hablar español. Un presidente de Gobierno desautoriza e impide, sin que tengan que ser los jueces, al Gobierno vasco y le exige inmediatamente anular esas disposiciones.
No olvidemos que un ministro cesado escondió casi cuatro decenas de maletas en Barajas de la vicepresidenta de un país declarado recientemente criminal por la ONU, y engañando España a los socios europeos incumpliendo los tratados. También que se hayan concedido subvenciones millonarias a una empresa aeronáutica de ese país en una trama oscura y delictiva. De estas situaciones el Presidente del Gobierno es obviamente responsable directamente, por mucho que quiera disimular.
Recordemos también cuando en junio el Presidente del Gobierno abrió los brazos a Inglaterra en Fitur, y poco después nos libraba de las mascarillas, para tapar los indultos ilegales según el Tribunal Supremo, y nos entró por tan irresponsable negligencia el virus Delta desde ese país. Recordemos que Francia o Alemania no permitían entrar a los británicos, y Barajas no se blindó como exigía la Comunidad de Madrid desde hace casi un año.
No olvidemos como el presidente del Gobierno descontaba todos los días – hasta hace tres semanas – los días que faltaban para la solución, gracias a las vacunas. Ahora ha dejado de contarlos, nos ha metido en una monumental infección – nuevamente la mayor de Europa – y no dice ni mu. Esto es de dimisión fulminante Sr Sánchez. Por negligencia dolosa y enorme cemento armado en su actitud y falta de moral. Un solo muerto provocado por esta enajenada actitud es de responsabilidad criminal. Y así podemos repetir hechos incalificables desde marzo del año pasado.
Que, de repente se le ocurra hacer un nuevo homenaje a los fallecidos es, en su caso, una provocación de una inmoralidad demoníaca, ante hechos y no interpretaciones antes señaladas. Además, se ha atrevido a hacerlo con ciento cuarenta mil muertos y sin reconocer esta cifra ni pedir perdón. Recordemos que España es la nación que, proporcionalmente, es la que tiene más muertes en el mundo. Con dictámenes de los medios de comunicación internacionales más irrefutables y de principales institutos académicos mundiales, avalando todo ello. De hecho, también internacionalmente en alguna ocasión han desmentido al Gobierno de Sánchez por mentir en los datos dados con toda osadía a la prensa. Este hecho debería provocar una fulminante dimisión, no ya en una democracia europea, que no admitiría la centésima parte de lo que describo, sino en un país tercermundista.
Esto es parte de las lindezas de esta semana, y lógicamente la careta ya está al descubierto sabiendo que tenemos un presidente de Gobierno que lucha por incumplir la Constitución y la ley, por desunir a los españoles, por mentir como sistema de la «nueva normalidad de la política», por engañar y destruir a su propio partido, por querer la destrucción de la unidad de España , por «dialogar» y hacer mesas ilegítimas con sus propios socios golpistas y sediciosos.
También ha dejado pisoteados y escarnecidos en todo su mandato – también en los de anteriores responsables – a los catalanes, vascos, navarros, mallorquines, valencianos, y resto de españoles de bien, y por dar un ejemplo nefasto a la ciudadanía española y del resto de Europa.
Por desgracia, la labor del actual presidente de Gobierno de España es la de demoler la dignidad y memoria de las victimas del terrorismo, todas las semanas, pues no merecen el respeto de los españoles. Ha de ser también demoler la división de poderes y despreciar la justicia y su independencia, y amenazar al Tribunal de Cuentas y al Tribunal Constitucional. También, engañar en la génesis de una pandemia anteponiendo espurios intereses políticos a la salud de los españoles. O permitir el insulto y vejación al Rey, que es el Jefe del Estado, desde su gobierno, y desde otras instituciones, como la presidenta del Congreso, presidentes de autonomías o alcaldes. Sin olvidar como miente y engaña a los sanitarios de toda España por haberles desasistido en los equipos más necesarios y al traerlos muchos de ellos ser defectuosos, provocando más contagios y además gastando sin freno a través de chirinquitos no acreditados profesionalmente y muy opacos.
Sigamos. Ha de ser quien mande a la abogacía del Estado, y a «la fiscalía, pues eso», para que nada de ello se investigue. Ha de ser quien cese a coroneles y generales de la Guardia civil, por cumplir la ley y seguir el mandato de investigación de la juez. Ha de ser quien cese en enero, mucho antes de la Declaración del Estado de alarma al responsable policial de riesgos laborales de la policía por denunciar que el virus y su peligro enorme ya estaba ahí y por querer proteger a la policía de ello. Ha de ser quien encabece el desprecio inmoral a las ciento cuarenta mil personas fallecidas por la pandemia y sus familias, al no reconocer día a día la tragedia y a todos los muertos sin dejar uno solo. Eso ha sido nuestro el presidente del Gobierno. Una actuación ‘ejemplar’ para todos los españoles y para el mundo, permítanme la ironía. Sr. Sánchez, dimita por vergüenza y dignidad. La base de la sociedad civil se lo exige, con clamor unánime y alarma general de todos los españoles piensen lo que piensen. Usted mismo actúa para deslegitimarse voluntariamente y autoimponerse con hechos, y todos los días, y es una pena.
Amalio de Marichalar. Conde de Ripalda. Soria, 16 de Julio de 2021
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