Por qué soy de Ciudadanos

En 2006 escuché a un político que no hablaba de más o menos autogobierno para un territorio como eje del programa electoral. Era un político que hablaba de personas y a las personas. Sin importar que fueran de derechas o de izquierdas; si venían de Nou Barris, de Sarriá o de Teruel; que hablaran catalán o castellano. Que hablaba abiertamente de acabar con un nacionalismo catalán excluyente que desde las instituciones lo impregnaba todo. Que hablaba de regeneración democrática, tanto en las instituciones públicas como en los partidos políticos, empezando por el suyo propio. Que defendía y practicaba el bilingüismo en cualquier espacio institucional. Que argumentaba que la cultura catalana también se hace en castellano. Que criticaba TV3 (¡en 2006!) como una herramienta de propaganda del gobierno de turno, en lugar de ser una televisión pública para todos. Que no prometía ortodoncias gratuitas en campaña electoral, sino que hablaba de control efectivo de las leyes del Parlament. Que pedía una Cataluña cosmopolita y abierta al mundo, pero empezando a abrirse por España. Que advertía que varios de los preceptos aprobados por el Estatut podían ser ilegales… Era un político que se desnudaba, física y metafóricamente, para decir lo que pensaba mucha gente.
Y yo me encontraba entre esa gente. Porque, como Albert Rivera, estaba cansada de ver cómo me decepcionaban tanto rojos como azules, que pactaban a la mínima con el nacionalismo a cambio de prebendas. Porque estaba harta de que las administraciones me trataran como una ciudadana de segunda por hablar y usar el idioma materno del 51% de los catalanes, que es el castellano. Algo impensable entre las personas de la calle. Porque no podía creer que se fomentara la animadversión hacia el resto del país desde la Generalitat. Porque quería una Cataluña sin fronteras. Porque era una “mala catalana” a los ojos de ciertos partidos. Por eso me afilié a Ciudadanos.
14 años después no han cambiado ni una coma los motivos por los cuales nació Ciutadans, Partido de la Ciudadanía. Las banderas (y las pancartas, y los lazos…) de una sola opción política siguen inundando las instituciones. Nos hablan de distinguir entre catalanes autóctonos y no autóctonos. El castellano se relega incluso a tercera lengua por detrás del inglés en administraciones gobernadas por los separatistas y nacionalistas. Los medios públicos catalanes hacen una apología ideológica descarada y descarnada. Las fuerzas que tienen como objetivo destruir o debilitar paulatinamente la unidad y la idea de España tienen más influencia que nunca en nuestro Gobierno Central…
Pero desde Ciudadanos hemos mostrado que existe una manera distinta de hacer política. Hemos posicionado la regeneración democrática y la lucha contra la corrupción como parte indispensable de los gobiernos en los que formamos parte. Hemos implantado las primarias como un proceso normal para elegir a nuestros cargos, hasta el punto que nos han imitado el resto de fuerzas estatales. Hemos sido una alternativa al nacionalismo allí donde hemos sido decisivos para gobernar, ya sea en Andalucía o en el Ayuntamiento de Lleida. Y hemos luchado para que la libertad, la igualdad y el pluralismo político entre todas las personas sean una realidad desde Cádiz hasta Viella. Porque entendemos que los derechos son de las personas y no de los territorios.
Hace 14 años que me afilié a Ciudadanos. Pero los motivos y los valores por los que me afilié a esta aventura naranja, y que quiero defender en la próxima Asamblea General, siguen siendo tan necesarios como el primer día. Se han cometido errores que hay que enmendar. Toca ser humildes, volver al centro, escuchar a los afiliados y volver a hacerles partícipes de decisiones. Toca volver a ser ese partido al que me afilié hace 14 años y que es más necesario, incluso, que entonces.
Ángeles Ribes

‘Equidistantes exquisitos’ es el último libro de Antonio Robles, un ensayo que constituye, en palabras del economista Félix Ovejero, “un inventario del paisaje humano que allanó el camino a la locura nacionalista”. Cuenta con un prólogo del dramaturgo Albert Boadella. El PVP del libro es de 17 euros. Si desean pagar por tarjeta o paypal pueden hacerlo en este enlace del módulo de pago. Sigan los siguientes pasos: Pongan en el recuadro en blanco ("donaré”) el importe correspondiente al número de ejemplares que deseen (17 euros, si quieren uno; 34 euros, si quieren dos, y así sucesivamente). Pongan solo el número, no pongan la palabra “euros”. Sin añadir nada más hagan clic en el botón "donar". A continuación, le saldrá otra pantalla en la que le pedirán datos y pongan en el recuadro "información adicional" la siguiente información: "Libro Robles" y su dirección, código postal y un correo electrónico válido. Ha de escoger si quiere pagar por tarjeta de crédito o por paypal. Y luego dele a "realizar el pedido". Otra forma de adquirir el libro es escribiendo un correo a [email protected] y se les informará de otras formas de pago. El libro tardará unos 15 días, debido a la reducción del servicio de Correos. Si tienen dudas escriban al correo antes indicado.

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