
Esta semana se ha vivido un momento realmente bochornoso en el Parlament, donde Anna Erra, alcaldesa de Vic, ha perpetrado un discurso claramente supremacista.
Erra recomendó «poner fin a la costumbre muy presente en determinadas zonas del país de hablar en castellano a cualquier persona que por su aspecto físico o por su nombre no parezca catalana».
Por estas palabras la alcaldesa de Vic ha recibido una importante lluvia de críticas, totalmente merecidas, ya que sus palabras son realmente reprochables.
La que si la ha defendido, como por otra parte era de esperar, ha sido Pilar Rahola, en un programa de Cuatro en el que ha afirmado que, «Anna Erra ha dicho una cosa que, en cualquier país plurilingüe, sería sensata. Ha dicho que lo normal en Cataluña sería hablar como primera lengua para dirigirnos a alguien el catalán y, si una persona no nos entiende, cambiamos siempre el idioma».
Y añadió: «Si nosotros, porque alguien es de color negro le hablamos en castellano, casi hacemos un acto de racismo porque parece que no puede entender el catalán porque es de fuera».
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